domingo, 30 de noviembre de 2025

SENDERO CIRCULAR GALAROZA: RIBERA DEL JABUGO 22-11-25

En esta ocasión nuestros organizadores decidieron que el punto de encuentro de los tres coches que nos transportaron al inicio, fuera el propio destino en Galaroza. Siete Andakanos en total:

Por una parte llegó Juana,

Por otra Justo y Joaquín,

Y por otra, María y Enrique, y Mari Trini y Juan Manuel.

La cita era a las 10 en el Bar de Encarna, donde nos deleitamos con distintos cafés y sus buenas tostadas de pan de pueblo, con sus complementos según gusto.

Con las fuerzas repuestas iniciamos nuestros senderos de hoy compuesto por dos partes: una urbana, atravesando y disfrutando Galaroza y otra rural a través del Parque Natural por LA RIBERA DEL JABUGO.

Nuestra foto de salida la hicimos en una placita bajo una preciosa imagen dorada de la Virgen del Carmen.

En nuestra visita urbana visitamos la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Galaroza y Alcaldesa Honoraria desde julio del 2024. Como curiosidad, está representada en su altar mayor, embarazada.

Al salir junto a la iglesia visitamos la Fuente de Nuestra Señora del Carmen, aunque es más conocida como La Fuente de los 12 Caños, por los doce magníficos caños que posee, por cuyas bocas brota abundante agua y está fechada en 1889.

Más hacia el centro del cruce de caminos que da forma a la plaza, se encuentra la Fuente de los Jarritos con su leyenda en un azulejo: “Deja que vista madre los trapos viejos, que hoy son Los Jarritos y habrá jaleo…”, origen de una fiesta tradicional donde se disfruta de un baño refrescante con agua de la Fuente cogidas en “jarritos” por los participantes que mojarán al que no esté listo para esquivar el salpicón.

En esta misma plaza, está el Bar Andaluz al que volveremos para reponer fuerzas cuando finalice nuestro periplo por El Jabugo.

Después pasamos por otra fuente situada delante del Ayuntamiento con bonitos azulejos en su decoración, que data de 1938 y llegamos a la Parroquia de la Purísima Concepción, de estilo clasicista, pero estaba cerrada. Continuando nuestro periplo, avistamos a lo lejos y en la parte alta del pueblo, una gran nave donde se curan los famosos Jamones de Jabugo que tantas satisfacciones nos dan en la mesa.

Finalizamos el paseo urbano entrando en un angosto y escondido callejón, casi tapado por el generoso follaje, que nos introdujo en el comienzo de nuestro Sendero Rural “Ribera del Jabugo”, que es un ejemplo típico de bosque de galería debido a que las formaciones vegetales crecen de forma cerrada en la ribera quedando un túnel bajo el dosel arbóreo y de matorral, con amplia diversidad de árboles y arbustos, entre ellos, Álamos, Alisos, Sauces, Fresnos y Saucos, además de otras variedades frutales, como Avellanos, Castaños y Nogales. Como complemento, abundan también huertas frutales, con manzanos, perales, higueras y caquis.

Todo esto acompañados siempre de un amplio matorral, compuesto por madroños, retamas, rosales silvestres….

Hacia la mitad del sendero, en un caminillo ayudado por cuerdas de seguridad, los más atrevidos, pudimos bajar hasta al nivel del Jabugo para disfrutar de la vista de una pequeña pero preciosa cascada y de su rumor al caer las aguas entre las rocas.

La incipiente otoñada se hizo notar en casi todo el trayecto, con su espléndido colorido y la “lluvia” de hojas doradas cayendo dulcemente cuando la brisa mecía las copas de los árboles, dejando una densa alfombra sobre el suelo.

Después de nuestro recorrido, en torno a 12 Km. A los que habría que añadir otros 2 más de la parte urbana, desembocamos en el Bar Andaluz, donde comimos dando buena cuenta de las viandas que se pidieron: Patatas fritas con huevos para unos, y con pisto para otros, y al centro, para todos, una excelente carne de presa ibérica, muy apropiada para el pueblo donde estábamos, Galaroza, en la Serranía de Huelva.

Hubo algo de retraso en que nos llegara la comida, por la saturación en la cocina al haber llegado la mayor parte de los comensales (nosotros entre ellos), a la misma hora. Pero esto se nos olvidó pronto con la llegada de los pedidos.

Finalmente, nos despedimos contentos y satisfechos, retornando cada coche por su sitio, con la sensación de haber disfrutado de un día excelente y añorando, eso sí, a los que no habéis podido compartirlo.

Juan Manuel Martínez. 

jueves, 13 de noviembre de 2025

Alájar al bosque de las letras y regreso

La mañana del 8 de noviembre, que estaba un tanto fresquita, nos dimos cita en el lugar acostumbrado tan solo ocho andakanos: Justo, Joaquín, Enrique y María, José y Lola (a los que nos alegró mucho ver pues hacía tiempo que no coincidíamos) Damián y Concha. Salimos en dos coches hacía Alájar donde nos esperaba Juana. Ya estaba allí cuando llegamos, desayunando en un bar de la plaza, donde aprovechamos para tomar café, olía divinamente porque allí se vendían productos de la tierra, no solo chacina sino también miel, mermeladas, vinos y licores de toda la comarca. Sobre todo los castaños abastecen esta sierra directa e indirectamente de cantidad de alimentos y artículos, incluso nos sorprendimos con un vino de nueces que no conocíamos.

          Comenzamos uno de lo senderos que parte de Alájar hacia el bosque de las letras, no por repetido menos interesante. El camino era muy pedregoso y estaba salpicado de hojas otoñales de diversos colores, a ambos lados la vegetación era verde y frondosa con muchos alcornoques, ya desnudos y de gran majestuosidad, algunos tenían las raíces casi al descubierto, pasamos por 2 aldeas, la de  El collado y la de El calabacino con sus fincas de labor, sus cochinos y algún mulo. Cruzamos el arroyo Múrtiga y tras varios puentes llegamos al bosque de las letras, bastante concurrido por familias con niños, allí descansamos un rato y ya nos fuimos deprendiendo de algunas prendas, pues el día se puso magnífico.

          Volvimos por el mismo camino y fuimos a comer a un restaurante nuevo que Enrique había reservado, casa Fernanda, solo llevaban 3 meses abiertos y estaban un poco desbordados, pero el trato fue exquisito y la comida que compartimos también.

          Después de un buen café y una buena charla nos despedimos y volvimos para Sevilla, esperando que  al próximo sendero puedan venir más andakanos a disfrutar de este baño de naturaleza y convivencia. Hasta pronto  

                                                                   Concha 

sábado, 1 de noviembre de 2025

INICIO CURSO SENDERISTA 25 Y 26 OCTUBRE 2025

Comenzamos una nueva temporada con la visita cultural a El Puerto de Santa María. Nos hemos desplazado en cuatro turismos Mari Trini, Juan Manuel, María y Enrique; Tere, Luis, Lola y Miguel; Marilen, David, Conchi y Damián; Justo, Mercedes P., Juana y Joaquín. Hemos sido un total de dieciséis amigos y los que no han podido venir ha sido por diversas circunstancias personales y los hemos echado mucho de menos.

El sábado día 25, desayunamos a las 10 horas en el punto de reunión en el Área de Servicio de Los Palacios en la autovía a Cádiz donde ya empezaron su labor de tesorería Mari Trini y Juan Manuel a los que agradecemos su dedicación y colaboración. También se aprovechó para ponernos al día en los pagos a Joaquín de la tradicional lotería navideña de su Asociación.

En las cercanías de El Puerto de Santa María visitamos el yacimiento arqueológico fenicio de Doña Blanca entre la Sierra de San Cristóbal y una extensa llanura ganada al mar por los aportes del río Guadalete, hoy ocupada por cultivos, salinas y marisma. Llama la atención que toda la llanura que se extiende al sur de este Enclave arqueológico fuese mar. Interesante saber que lo que se conoce como Gadir es un conjunto de enclaves que hoy son Cádiz, San Fernando, Castillo de Doña Blanca, Chiclana y el templo de Melqart en Sancti Petri, entonces llamados “Los Puertos de Gadir”. El reportaje de nuestros fotógrafos de cabecera da buena fe de lo interesante del yacimiento.

Finalizada la visita nos desplazamos hasta el Hotel Monasterio de San Miguel donde dejamos aparcados los coches en su garaje subterráneo, pasando a realizar el chek-in y dejar los equipajes en las habitaciones, para a continuación recorrer el Paseo Fluvial del río Guadalete que por su ubicación estratégica en la bahía de Cádiz ha hecho que el Puerto de Santa María haya sido lugar de paso y asentamiento de numerosas culturas a lo largo de la historia. Fenicios, griegos, romanos, visigodos y musulmanes dejaron sus huellas y enriquecido posteriormente con gentes y productos llegados de otras tierras. En 1.281 Alfonso X inicia la repoblación de la ciudad musulmana de al-Qantir, llamándola Santa María del Puerto transformando la mezquita situada en el Castillo de San Marcos en santuario cristiano. Cristobal Colón residió aquí entre 1.480 y 1.481 como huésped del duque de Medinaceli, quien actuó como interlocutor con la Reina Isabel para que aceptase la propuesta de Colón y preparar una expedición con tres carabelas para buscar una nueva ruta marítima a la India oriental. El Puerto fue protagonista en 1.493 del segundo viaje de Colón al continente americano. Ya en el siglo XVI fue asignado El Puerto lugar de invernada de las Galeras Reales donde se reparaban y preparaban para entrar en combate. En el s XVII residió la Capitanía General de la Mar Océana y costas de Andalucía suponiendo ello un impulso económico. Fernando VII y su familia desembarcaron en El Puerto de Santa María el 1 de octubre de 1.823 con motivo de los avances de las tropas francesas de los Cien Mil Hijos de San Luis, iniciándose la etapa absolutista conocida como “Década Ominosa”.

Llega el momento de reponer fuerzas y lo hacemos en el restaurante “La Venencia” del Club Naútico cuya reserva la teníamos para las 15 horas. Muy bien atendidos, con personal agradable y unos buenos manjares que dejaron contentos a todos los comensales. El lugar fue muy del agrado de todos por su amplitud y buenas vistas sobre el río Guadalete y puerto deportivo. Estuvimos en el exterior con el correspondiente techado que nos hizo cómoda la estancia ya que el sol apretaba.

Descansados, iniciamos el paseo por las calles céntricas de la ciudad; vimos la fachada del hotel Soho Boutique Puerto en la calle Los Moros; en la Plaza del Polvorista las casas Palacio de Reinoso Mendoza, la de Gaspar Aguado y la de Juan Vizarrón. Todas estas casas palacio al igual que otras muchas, pertenecían a “Cargadores a Indias” y se distribuían en torno a un patio central porticado y se estructuraban en tres plantas, más una de entresuelo; en la planta baja tenían los almacenes, entrada de carruajes y otras dependencias; en la entreplanta las oficinas y más almacenaje; la vivienda familiar se situaba en la segunda planta y en la tercera planta la zona de servicio. Algunas tenían además capilla, torre de vigía, embarcadero, molino de aceite y bodega, siendo los materiales de construcción de piedra arenisca extraída de la cercana Sierra de San Cristóbal y rematadas con mármoles italianos, maderas exóticas traídas de América, azulejos en zócalos y techos, pinturas murales, forja, etc.

Continuamos nuestro paseo pasando por la antigua Lonja de Pescado y en la plaza Alfonso X El Sabio encontramos el Castillo de San Marcos y el Palacio de Araníbar, que visitaríamos al día siguiente. Lo que propició batería de fotos para recordar el momento

Nos gustó lo cuidado y limpio que está el casco antiguo; entramos en la Biblioteca Pública Municipal de la calle Virgen de los Milagros 89 y vimos una exposición sobre Cristobal Colón y Juan de la Cosa y unas estupendas maquetas de las carabelas que las podemos disfrutar en el reportaje que nos incorporan nuestros fotógrafos.

Desde aquí paseamos hasta la Plaza de España para visitar la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros (Iglesia Mayor Prioral) donde se estaba celebrando una boda y añadió un encanto especial escuchar la música y voces del coro que acompañaban en un entorno tan apropiado. Los Duques de Medinaceli fueron los promotores de su construcción en la que se ha utilizado también la piedra arenisca de las canteras de la Sierra de San Cristóbal y que, al principio, corrió a cargo de Alonso Rodriguez, mismo maestro mayor de la catedral de Sevilla.

Nos detuvimos para contemplar la estupenda fachada del Palacio de la Marquesa de Candia, hoy sede de la Academia de las Bellas Artes en calle Pagador 1 cuya construcción se remonta a 1.782 para acto seguido recorrer las bonitas calles en dirección de nuestro hotel donde descansamos un rato antes de cenar a las 21 horas. Nos colocaron en dos mesas circulares que facilitó la conversación durante la cena que al ser sistema buffet permitió a cada uno tomar lo que mejor le apetecía. Resultó muy bien. Posteriormente prolongamos la tertulia en unos cómodos sofás que disponía el hotel, que a más de uno le pareció un parador nacional dadas las dimensiones, rehabilitación y adaptación realizada del antiguo monasterio.

Al día siguiente, ya con el cambio de hora vivido, que permitió una hora más de descanso, pasamos a disfrutar del desayuno buffet quedando a las 9,30 horas para dejar los equipajes en los vehículos e iniciar una nueva jornada cultural.

Otra vez paseando llegamos al Palacio de Araníbar ya que teníamos concertada visita a las 10,00 horas. Aquí está ubicado el Centro de Interpretación “El Puerto de los Cargadores a Indias” proyecto financiado por la Unión Europea mediante el Programa FEDER.

Este es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, la antigua Casa Palacio de D. Juan de Araníbar. Cuenta con un amplio contenido documental, expositivo y tecnológico y que viene a contribuir al conocimiento de buena parte de la historia de El Puerto de Santa María, concretamente, los siglos XV al XIX. La estructura de este Palacio, construido en 1660, ha servido de base para diseñar el proyecto museológico del Centro de Interpretación. Un lugar donde conocer los hechos ocurridos en la ciudad previos al descubrimiento de América, quiénes eran “los Cargadores a Indias”, el comercio con ultramar, los sistemas de navegación y la arquitectura, que surge a raíz de la presencia de estos nobles y ricos comerciantes en El Puerto, así como, las recreaciones de antiguas estancias del palacio, nos trasladaron a una auténtica Casa de Cargadores a Indias del siglo XVII. Un espacio diseñado y concebido con el objetivo de dar a conocer esta arquitectura tan singular, así como, la gran transformación que vivió la ciudad a raíz del descubrimiento de América. Un periodo histórico de más de 300 años en el que los cambios socioeconómicos, políticos y culturales tuvieron su reflejo en el paisaje urbano, arquitectónico y en el esplendor artístico que vivió la “Ciudad de los Cien Palacios”. Tras el descubrimiento de América, la actividad comercial se convirtió en el motor de desarrollo económico de la Bahía de Cádiz. En 1717 la Casa de Contratación se trasladó de Sevilla a Cádiz.

A continuación, entramos y recorrimos el Castillo de San Marcos y gracias a los paneles y la audioguía pudimos conocer la amplia historia de este emblemático lugar. La corona lo entregó en calidad de señorío a Alonso Pérez de Guzmán “el Bueno” cuyo legado recae directamente en la Casa de Medinaceli. Es cuándo comienza el esplendor comercial de la villa, acometiéndose grandes reformas del Castillo de San Marcos de 1.454 a 1.501. Sirvió de residencia a los Duques de Medinaceli. En la época moderna pasó a ser horno, cárcel y almacén de navíos. Hoy es propiedad de Bodegas Caballero y alberga en su interior una bodega histórica de casi 200 años.

A la salida del castillo paseamos hasta llegar al nuevo Museo Municipal situado en el antiguo Hospital de la Divina Provincia fundado en 1.750 como hospital de mujeres, conocido como “El Hospitalito”, mantuvo su actividad asistencial hasta finales del siglo XX, momento en que pasó a convertirse en centro de enseñanza. Solo pudimos ver una parte del museo ya que se estaba realizando una convención en su interior; en las salas de enfermería se encuentran piezas arqueológicas y etnológicas que van desde la época tardo-romana hasta la Edad Moderna.

Desde aquí fuimos hacia el hotel, pero antes pasamos por el Convento del Espíritu Santo donde compramos unos dulces.

Una vez en el hotel, procedimos a llevarnos los coches hasta el antiguo Monasterio de la Victoria del siglo XVI erigido por los Duques de Medinaceli. La portada es de gran belleza. Entre 1.886 y 1.981 albergó las instalaciones del Penal de El Puerto de Santa María. Actualmente se encuentra restaurado y su uso se destina a albergar actos culturales y oficiales; las estancias abiertas al patio del claustro en planta baja sirven como salas de exposiciones, proyecciones y conferencias, cerrándose con carpinterías de vidrio. Nosotros solo pudimos verlo por el exterior.

Y desde aquí nos desplazamos al restaurante “Parrilla Bailey’s” en la Avda. Fuentebravía donde teníamos reservado el almuerzo a las 14,30 horas. Un restaurante interesante donde, entre otras cosas, tomamos diferentes carnes a la parrilla muy bien preparadas.

Tomados los postres y cafés iniciamos el regreso a nuestros destinos no sin antes hacer brindis por las personas que no han podido en esta ocasión acompañarnos.

Fdo. Enrique Gómez del Moral