sábado, 6 de octubre de 2012

Anticipo de calendario 2012-2013



11 al 14 de octubre  Inicio de curso suspendido

27/10  Aracena - Los Marines. Lineal distancia 6 km por 2 desnivel max 70 m.(suspendida por lluvia)

10/11  Benaocaz – casa Algarroba (continuación calzada romana de Ubrique) lineal, distancia 5 km por 2 desnivel max 225 m. dificultad media.

24/11  Santa Ana la Real, circular por las cumbres distancia 8,2 km desnivel max 225m

15 y 16/12 Navidad senderista. Arroyo Atrera mirador cabeza de Sta. María (embalse de los Hurones) distancia 11 kms en total, desnivel menos de 100 m.(suspendida por lluvia)
2ª ruta Puerto de las Palomas Cerro Coros, distancia 3,5 kms en total desnivel menos de 200 m.

12/1 Villaluenga del Rosario. Alrededores de la sierra de las Viñas, distancia 6 kms desnivel max 180 m.

26/1 Aracena - Los Marines. Lineal distancia 6 km por 2 desnivel max 70 m.

9/2   Montellano. Subida al castillo de Cotes. Distancia 9 km en total desnivel max 250 m.

23/2  Fuenteheridos Barranco Dundun Fuenteheridos, circular distancia 6 km desnivel max menos de 100 m.

9/3  Arroyo Atrera mirador cabeza de Sta. María (embalse de los Hurones) distancia 11 kms en total, desnivel menos de 100 m.

23/3 Se suspende por ser la víspera de Semana Santa.

13/4  Puerto Serrano. Toleta Castellar de Jalifa. Circular de 10km desnivel max 170 m.

27/4 Castaño de Robledo a Palos Altos, distancia total 9 km desnivel max menos de 100 m.

11/5  Grazalema. Al cerro Tinajo por el llano de Zurraque. Circular de 11 km y un desnivel max de 270 m.

26/5 Domingo.  Cortelazor a Charco Malo, circular distancia 6 km desnivel max 150 m.

7 al 14/6 Pendiente de definir

sábado, 7 de julio de 2012

Andakanos: fin de curso 2012.


Este año hemos escogido entre los rincones mágicos de España, el macizo de Sierra Nevada, donde se encuentran hasta 20 picos de más de 3000 metros, con la intención de culminar al menos uno de ellos, y pasar luego a la otra vertiente con sus pueblecitos alpujarreños de paredes blancas adornados de flores frescas, sus techos planos y sus típicas chimeneas anhelando el cielo.
El sábado nueve de junio salimos contentos, de Sevilla, los 13 que formábamos el grupo, dirección Granada, nuestra meta era el albergue juvenil de Pradollano, situado en lo más alto de la urbanización, con hermosas vistas sobre las montañas peladas y abruptas con algún jirón del blanco manto invernal. Después de instalarnos, bajamos a dar un paseo buscando algunas provisiones que encontramos de puro milagro en un pueblo solitario y desangelado. La cena fue agradable en un comedor lleno de luz donde estábamos solos. Cerramos el día contemplando la puesta de sol que había dejado una estela de rojo ardiente en el horizonte.
Domingo, día diez. Subida al Veleta 3390 mts.
Llegamos con los coches hasta el centro de interpretación de alta montaña donde un microbus del parque nos subió hasta las “Posiciones del Veleta”, a unos 3000 metros, donde empezamos la marcha a pie por una pista cómoda contemplando como se dilataba el paisaje según íbamos subiendo, el entorno era abrupto, alegrado por el blanco de los neveros refrescaban el aire, llegamos a la cumbre sin demasiado esfuerzo, allí el cielo parecía a nuestro alcance y en lontananza podía intuirse el mar y las costas de África, también teníamos cercanos los picos del Mulhacen, la Alcazaba, el Juego de Bolos, por nombrar algunos.
Después de disfrutar del aire puro y la luminosidad de las alturas bajamos al encuentro del microbus, que nos dejó en una oportuna terraza donde había cerveza y otras cosas más, así que guardamos nuestras provisiones y nos sentamos a disfrutar del paisaje y de una comida serrana. Tras los postres, casi todos subimos a visitar la Virgen de las Nieves con su capilla abierta a la montaña y su manto plateado. Por la noche jugaba Nadal el “Rolan Garrault” que fue suspendido por lluvias, al mismo tiempo España jugaba con Italia la copa de Europa que quedó en empate a uno. Mientras los hombres preparaban la siguiente ruta las mujeres despedimos el día en agradable tertulia.
El lunes, día once, nos despedimos del luminoso albergue y bajamos hasta el pueblo de Monachil donde dejamos los coches y emprendimos la ruta de su río, a la salida del pueblo encontramos frondosas huertas, luego nos acompañaron árboles de ribera y el sonido del río que cruzamos varias veces por unos puentes colgantes semejantes a los de las películas de “Indiana Jhon”, al llegar a “Los Cahorros” que son zonas de pequeñas cascadas, había un puente mucho más largo y balanceante que solo podíamos pasarlo de 4 en 4. Pronto entramos en la zona del cañón, donde en las paredes de piedra algunos jóvenes hacían escalada, también nosotros hicimos nuestras proezas, pasando lugares angostos entre los salientes de la pared rocosa y un estrecho sendero de cemento, algunos a cuatro patas, buscábamos una fuente perdida, escondida en la maleza, tan escondida que no la encontramos. Regresamos, y ya con las dificultades superadas encontramos el sitio ideal para descanso y bocadillo y así terminar con ánimo el resto del día instalándonos  en el cortijo de Catifalarga, esa noche cenamos en Capileira una típica comida alpujarreña en una agradable terraza.
El martes día 12, bajamos a Capileira para desde allí hacer la ruta del barranco de Poqueira, por un senderito que bajaba hasta el río entre plantas aromáticas y trinos de pajarillos. En el puente de Chíscar hicimos una parada para contemplar el agua saltando y cantando, anunciando las piedras, y como no hacer muchas fotos.
Desde allí pasamos a la otra orilla, donde esta vez subiendo llegar hasta la altura de Capileira que contemplábamos como una pintura abierta al infinito. Habíamos hecho un camino circular y estábamos en el punto de bajar a Bubión o subir a Capileira, escogimos la subida que era bastante empinada, con mucha vegetación y chorreaderos de agua, resoplando un poco y descansando otro poco, conseguimos llegar arriba y para premiarnos, guardamos los bocadillos que habíamos paseado en las mochilas, y nos fuimos a comer “en ca los mellizos”, Mesón Poqueira, donde nos atendieron amablemente en una agradable terraza que aprovechamos algunas para sestear. Por la noche pusimos los bocadillos para una cena en común que resultó entrañable.
El día de San Antonio, bajamos en coche hasta Bubión para hacer un tramo de la GR-7, desde allí hasta Capilerilla en la Taha de Pitres, como era temprano subimos con sombra y al volver la vista a tras veíamos asomar la cabeza del Veleta con su blanca barba y los crestones de río Seco en las cumbres, y en sus faldas los pueblos de Capileira y Bubión posados en el verde como blancas palomas. Llegamos a una collado y descendimos por una pista que discurría entre pinares hasta asomarnos a una terraza natural que dominaba el valle de la Taha y sus pueblecitos. Como habíamos encargado un cocido al hinojo en casa “Julio” decidimos volver desde aquel punto para no llegar tarde al banquete, que degustamos en una bonita terraza, y con la panza bien cargada dimos una vuelta  por Pampaneira que era uno de los pueblos más típicos, y ahora se ha comercializado en exceso. Una vez en Capileira fuimos al supermercado a comprar la cena que tomamos en casa de Encarnita y María.
El jueves día catorce nos fuimos a Trevélez, el pueblo más alto de la península y famoso por sus secaderos de jamones. Había un ambiente festivo porque era la feria de San Antonio que encontramos en su ermita, subido en unas andas, con las que había recorrido el pueblo el día anterior.
Comenzamos la ruta del río que antes seguía el curso, pero que ahora han desviado por un camino polvoriento, no habíamos andado más de un kilómetro cuando sonaron los teléfonos de los chóferes, para decirles que los coches los habían dejado mal aparcados y que si no los quitaban serían retirado por la grúa, volvimos todos , ya que la ruta no era lo esperado, los chóferes se adelantaron esperando lo peor pero se encontraron con el concejal de festejos, todo amabilidad, ya que el fallo había sido suyo por no haber puesto a tiempo el “prohibido el paso”. Una vez reunido el resto del grupo empezamos la visita de Trevélez por el barrio medio, donde nos llamó la atención un mesón solitario al que entramos a refrescarnos con una cerveza a la que le acompañó una tapa de queso con aceite que terminó de conquistarnos, y a pesar de que era algo pronto decidimos quedarnos a comer, era tal la “agustidad” que derramamos siestas por todos los rincones de la terraza.
Ya despiertos visitamos algunos pueblos de la Taha, Busquistar, con su balcón asomado al barranco y su iglesia blanca de torre cuadrada, no tenía mucho encanto. Pitres nos sorprendió con su cuidada iglesia del S. XVIII, donde una coral del pueblo ensayaba la misa de Palestrina, en la calle algunos tinaos y soportales donde los antiguos vecinos tertuliaban al fresco. Más adelante visitamos la “Fuente agria” de aguas ferruginosas a la que los vecinos le atribuyen virtudes mágicas. Cena privada en común como otras veces.
El viernes día quince fue la subida al Mulhacen, que estaba en reserva hasta ver como respondía el grupo, se conoce que tuvimos buena nota cuando Justo se decidió a hacerla. Salimos de Capilerira en el microbus del parque que nos dejó a las 10 horas en el Alto del Chorrillo, a unos 2700 metros, en medio de un piornal de flores amarillas de aspecto almohadillado pero con pinchitos de mala uva. Empezamos la subida por una pista ancha y pronto cogimos una senda estrecha y empinada por medio del piornal, nos sostenía el deseo de llegar a la cima, el aire fresco y puro, la energía del grupo y la belleza hiriente de las cumbres, sin edad, sin tiempo y el cielo inmenso sin limites, una vez en  la cima nos sentimos rodeados de la invisible serenidad de las cumbres. Las mariposas del Mulhacen nos dieron la bienvenida a su casa con una sutil danza de colores. La cabra montes, también hizo su aparición por los riscos, y satisfechos emprendimos la bajada por una senda mucho más empinada y difícil que hizo sufrir un poco nuestras rodillas, pero como recompensa hicimos el resto del camino por una cómoda pista. Volvimos contentos  de nuestra hazaña y nos pasamos por Capileira para la compra de la última cena, que esta vez no se coronó con las ricas poleás de Loli, por falta de medios logísticos. David y Marilen que no se atrevieron con el Mulhacen intentaron compensarlo con unas exquisitas cerezas compradas en Lanjarón. Y así llegó el sábado día dieciséis y el retorno a casa. Parada en Lanjarón y visita al barrio antiguo, comida en Riofrío con sus criaderos de truchas, algunas de las cuales cayeron en nuestros platos. A las 18 horas en Sevilla con reparto de andakanos por las esquinas, y todos contentos de haber podido disfrutar un año más de la amistad en plena naturaleza, en el empeño de un esfuerzo donde el alma encuentra sus verdaderas dimensiones. Gracias a todos por todo, y gracias al TODO Absoluto por animarnos con su Espíritu de Amor.
Fdo.: La Andakana Mayor     

viernes, 30 de marzo de 2012

Alhaja y sus aldeas. 24-3-2012


Diez andakanos nos dimos cita en un día que amaneció nublado y con una temperatura agradable. Los pronósticos no eran buenos, pero salimos con la ilusión de que las previsiones meteorológicas se equivocaran, de hecho, aunque nublado, el cielo era claro hasta llegar a Casa Paco donde desayunamos muy bien como es nuestra costumbre.
Nada más desayunar y cuando habíamos cogido los coches para ir hacia la Peña comenzaron a caer unas gotas cada vez más persistentes. Justo propuso llegar a la Peña y dependiendo de si seguía lloviendo o no, decidir alguna alternativa.
Aunque creo que existía desde el principio, a partir de aquí se traslucía en el ambiente una tibia división del grupo en dos bandos, uno a los que se les notaba un deseo de que la lluvia aumentara para justificar el dejar la ruta e ir flechado a un restaurante, eran estos los que tenían la rara facultad de unírseles con hilos invisibles el estómago al cerebro, otros que carecíamos de estas propiedades abrigábamos constantemente la esperanza de que escampara para poder hacer la ruta y si no escampaba, comenzarla hasta donde pudiéramos.
Una vez allí, como eran tan solo unas gotas, preparados con chubasqueros decidimos por fin comenzar la ruta.
La lluvia no deslució en absoluto la belleza del lugar, en la que si no vimos todos los tonos a los que nos tiene acostumbrada la sierra de Aracena, sí pudimos contemplar una frondosidad, color y olores magníficos, únicamente tuvimos que tener cuidado de no resbalar por el terreno pedregoso, pues efectivamente la lluvia, aunque suave, no nos abandono en todo el camino.
La comida por supuesto no pudo ser en el campo, así que volvimos al pueblo y comimos en el hogar del pensionista, ¡y muy bien por cierto!, queso de cabra gratinado con mermelada, ¡exquisito!, croquetas, huevos con jamón y todo eso regado con cerveza y vino, ¡no nos privamos de nada! aderezado además con buena conversación.
Terminamos el día tomando un café con unos pasteles que Marilen compro, otro rato de tertulia en buena compañía.
Hasta la próxima.....
Fdo: Conchi

miércoles, 14 de marzo de 2012

Montejaque al pico Ventanas 10-3-2012


Ruta Montejaque al pico Ventanas, esta era la ruta programada que arranco por bulerías en una praderita de lirios al pie de los riscos milenarios, lo que recordó a María un lirio que se paseaba entre las olas del mar, al que su “enamorao” a “nao” quiso alcanzar… La voz honda y clara de María nos regaló este fandango que nos empujo al ascenso.
Justo sabía dos caminos para llegar al pico, y optó por el más fácil, y así fue hasta llegar al pedregal que nos llevaría a la cumbre del Ventanas, esta sin duda se había quedado abierta pues se levantó un viento frío de mucho cuidado, el aire trajo nubes y el cielo se volvió tan gris como las piedras de la sierra que alcanzaron una silueta mucho más imponente. Nosotros hacia arriba, saltando piedras y esquivando huecos, y en las pausas contemplando el hermoso valle que teníamos a la derecha que cada vez se hacía más pequeño y más cercano el cielo. Ya casi llegábamos al Ventanas cuando oímos decir ¡alto!, Mercedes se ha caído, y aunque no es nada grave no puede seguir, casi al mismo tiempo también Joaquín va al suelo despellejándose el meñique, los que andábamos más altos bajamos para ver que hacíamos con el 33,3 % del grupo accidentado, nada grave pero decidimos bajar, era conmovedor ver a Mercedes cogida de la mano de Justo saltando obstáculos muy despacito hasta llegar al llano, allí buscamos un sitio para el ágape, el pan cada uno puso el suyo y el vino corrió de mano en mano hasta que agotamos la bota. Después de una siestecita, muy apreciada por algunos, seguimos bajando hasta los coches, en el cielo había vuelto el azul y los árboles frutales nos regalaron la vista con sus flores, volvimos a los campos de lirios y subimos a los coches, tomamos café en la misma venta donde habíamos desayunado, un sitio sencillo y silencioso a 7 kms de Montejaque. Regresamos a Sevilla dejando atrás la invisible serenidad de la sierra y sus valles.
Fdo.: Blanca  

sábado, 3 de marzo de 2012

Los Marines - Navahermosa - Talenque. 25-2-2012


La sierra estaba sedienta, los matorrales tristes, buscando es poca humedad que queda entre las piedras, ese era el aspecto que encontramos los andakanos este 25 de febrero de 2012 en nuestro sendero desde Los Marines a Navahermosa, y… ¡bingo! alcanzamos el número de 10, después de dos salidas bajo mínimos. Entre los 10 un nuevo andakano, lo trajeron Loli y Miguel y se llama José Andrés, fue acogido con la sencillez y autenticidad características del grupo.
El recorrido fue comodo entre dehesas de encinas y hermosos alcornoques con sus troncos rojizos y sus brazos abiertos buscando el azul. Llegamos a Navahermosa, un pueblo pequeño con sus casas humildemente blancas sin demasiado encanto, eso si, tienen una bonita iglesia del siglo XVI que después de varias remodelaciones conserva una fachada blanca donde se ha respetado el pórtico y el campanario de ladrillo con símbolos marianos y eucarísticos tallados en ellos. En el suelo la primavera había anticipado una alfombra de margaritas blancas. Era la hora de repostar fuerzas y dos voluntarios fueron a explorar las posibilidades, pero el pueblo no tenía mucho que ofrecer, salvo el “salón social” una especie de almacén con un par de mesas y algunas sillas, eso si, cerveza fresca y mosto del Condado a precios populares. Un grupo de lugareños allí reunidos nos dio la bienvenida a su manera, y nos instalamos allí a nuestras anchas, todos contentos pues comimos y bebimos cómodamente sentados. La siesta fue en el Talenque, un lugar de esparcimiento a medio km del pueblo.
Regresamos por un sendero que no era tal o se había perdido por falta de uso, gracias al Gps atravesamos un campo desnivelado con mucha hojarasca y zarzas hasta que por fin retomamos el camino decente. Una luz dorada iluminaba los contornos quebrados de la sierra, cuando llegamos a Jabuguillo, allí fuimos obsequiados en casa de Paquita y Juan con una exquisita merienda con productos monjiles que sabían a “Gloria” y un anís serrano que te abraza y reconforta. Cuando salimos a los coches una hermosa luna custodiada por Júpiter y Venus, lucia en el cielo, y un sin fin de estrellas nos acompañaron en nuestro regreso a Sevilla. Fue una vez más un día hermoso, vivido en una serena naturaleza y una cálida amistad. Gracias a los “jabuguillanos” por su generosidad, a la vida que aún nos tiene, y a Dios en el que todo Es.
Fdo.: Blanca 

viernes, 17 de febrero de 2012

Subida al tajo Algarín o Langarín. 11-2-2012


Si los senderos fueran películas este, sería candidato a los Óscar. Solo 5 andakanos desafiamos el frío y la “supuesta” dificultad de la ruta y nos fuimos para algodonales, dentro del coche estábamos a gusto, y fuera el campo nos ofrecía los verdes nuevos, de los trigos recién nacidos, especialmente luminosos en esa mañana soleada. Repostamos energías en la venta El Arenal, con esos molletes untados de “manteca colorá” o aceite del lugar, y seguimos hasta El Gastor, balcón de los pueblos blancos, donde dejamos el coche, empezamos el ascenso hacia el dolmen del Charcón o tumba del Gigante, un monumento megalítico muy bien conservado y perdido en medio de árboles y piedras, el paisaje cada vez más amplio y salvaje nos ofrecía en lontananza esos preciosos pueblos blancos colgados de la sierra, y en la cercanía esos preciosos lirios de nervaduras doradas, que “ni Salomón con toda su riqueza pudo vestirse como ellos”. La explosión floral de los almendros nos sorprendía en algunos recodos del camino, y así poco a poco seguimos ascendiendo hasta llegar a un collado donde la sorpresa superó a todas las anteriores, teníamos a los pies un hermoso espacio turquesa, el pantano de Zahara-El Gastor, con sus islitas y sus pequeños fiordos lamiendo las orillas, y como fondo hermoso la sierra de Grazalema, con sus picos más conocidos y que muchos hemos visitado, y a nuestras espaldas, flotando en las brumas un paisaje más ancho y silencioso cargado de estrellas que nuestros ojos no alcanzan a ver.
Un esfuerzo más y nos encontramos en la cima del tajo Algarín, por encima de los mil metros. Allí el panorama es esplendido, 360º de belleza, por si faltara algún elemento, una familia de buitres nos regaló la vista con ese vuelo poderoso y sereno que les caracteriza.
Aunque el viento era fresco allí arriba, nos costó emprender la bajada, y después de almorzar en un recodo al brigo de las piedras, volvimos por la otra cara de la peña, esta mucho más empinada pero también hermosa, pasamos un bosque de encinas, donde la luz jugando con las sombras le daba una magia especial, tan evocador era el lugar que uno del grupo no resistió abrazarse a una hermosa encina, cosa que es normal que hagamos las mujeres. De las encinas pasamos a otro bosque esta vez de pinos había de diferentes tipos, pero como no estaba Encarnita, no sé decir sus nombres.
Llegados a El Gastor y después de relajarnos tomando un café, nos paseamos por el pueblo para ver lo más emblemático, como su blanca iglesia con espadaña de 3 campanas, su ayuntamiento con sus arcos y escudo, el museo de José Mª “El Tempranillo”, hijo del pueblo, el monumento a sus hijos ilustres, y el de la gaïta castoreña, un instrumento hecho con el cuerno de una vaca, que no sabemos como sonaría.
Ya volviendo a Sevilla alguien dijo que no estaría mal ya que pasábamos por Utrera, probar algo de su pastelería, y pronto nos encontramos en la concurrida plaza del pueblo con nuestros pasteles y una hermosa lengua que por su tamaño era poco menos que de dinosaurio, estaba buenísima, y que se “chinchen los cobarditas”.
Buscando el coche que lo habíamos dejado en la bonita Puerta de la Villa, pasamos por la iglesia de Santiago, nos sorprendió su mezcla de estilos, en su interior destaca el gótico, el templo es del siglo XIV aunque fue reformado en los siglos XVI y XIX, frente el convento de las Carmelitas, con un esplendido artesonado mozárabe y su coro de monjitas que cantaban con voces angelicales.
Día completo, hermoso, luminoso, fresquito a ratos, y siempre reconfortante por ese encuentro con la naturaleza y la belleza de una tierra madre que nos une y sustenta.
Fdo.: Blanca

jueves, 2 de febrero de 2012

Urraleda a Castaño del Robledo. 28-1-2012


Uno de los reportajes de Informe Semanal del 28/1/2012, trató del tema de la investigación solar, ya saben los “sabios científicos” que el sol es una estrella “pulsante” que se contrae y dilata constantemente. Y ese globo solar que nos da vida, nos saludó a la altura de Santiponce cuando solo “cuatro” andakanos nos dirigíamos a la sierra de Aracena para hacer la ruta programada, esta era una circular rodeando el cerro del Castaño que partiendo del mirador de Alajar donde dejamos el coche, nos llevó hasta Castaño de Robledo por donde callejeamos para ir de una iglesia a otra inacabada y la fuente del chorro.
Del concierto silencioso del sendero anterior, pasamos al hechizo de las formas calladas, en la desnudez de los castaños. Por mutuo acuerdo dejamos los bocatas o “ensaladas” en las mochilas y nos fuimos a la plaza de Alajar para disfrutar de unas cervezas frescas y tapas caseras con productos del lugar. Allí nos encontramos a otro grupo de senderistas con el que alguna vez hemos compartido sendero, alegría por el encuentro y por poder disfrutar del ambiente de la plaza, arropados por ese sol que late como un corazón humano y con la bonita torre del pueblo como fondo. El café lo tomamos en la Peña de Arias Montano, donde también disfrutamos de las vistas más espectaculares de la sierra con las cadenas de cerros que se repiten hasta difuminarse en el infinito.
Ya de vuelta a Sevilla habían aparecido algunas nubes ligeras en poniente y entre ellas una vez más el sol apareció, esta vez de un rojo intenso pero sin rayos, llegamos pronto a Sevilla, recargados con la energía que da el contacto con la tierra, los árboles, las plantas olorosas, el cantar de los pájaros, y ese silencio de paz, que queremos compartir con todos.
Fdo.: Blanca