miércoles, 10 de febrero de 2016

Circular Aracena Linares de la Sierra 6-2-2016

Esta vez la salida de los andakanos muy próxima de la anterior, tenía matices diferentes, en Sevilla no lucía el sol sino que estaba cubierto por un manto de nubes bajas y grises, y el grupo se había reducido a seis.
Con buen ánimo como siempre nos fuimos hacia Aracena y como aperitivo al desayuno esta vez tocó la visita cultural a Las Pajanosas, recorriendo su avenida principal con sus negocios varios y sobre todo sus conocidos restaurantes.
El sol detrás de las nubes abrió algunos claros matizando de tonos suaves las verdes dehesas de encinas y alcornoques. Las nubes siguieron ganando terreno haciendo desaparecer la silueta de Aracena donde hicimos una parada para recoger a Paquita y Juan que se unieron al grupo. A la salida de Aracena, dejamos los coches y buscamos el camino que nos conduciría a Linares de la Sierra. Las condiciones meteorológicas hicieron que este camino fuera un paseo mágico con paisajes encantados donde habitan seres que nos acompañan sin ser vistos pero si intuidos, a los que los niños llaman duendes, hadas o elfos y que a los adultos nos llevan a encontrarnos con ese niño que todos llevamos dentro. Cada recodo del camino era como una puerta hacia un espacio de silencio o susurros que cada cual podía explorar a su antojo.
Y llegamos a Linares donde nos dimos un tiempo para recorrer sus calles con sus balcones con flores, sus empedrados artísticos en las puertas de las casas, y esa fuente de 4 caños que lleva el agua de la sierra a los abrevaderos y a los lavaderos, donde antaño las mujeres lavaban la ropa y entrelazaban palabras para formar historias que se perpetúan porque son el tejido con el que se envuelve la vida. Comimos de lujo en el restaurante el  “Balcón de Linares”, amigos de Juan, al calorcito de la chimenea, y volvimos al camino dejando el pueblo escondido en su valle ente prados y agua.
En el último tramo del camino apareció el sol, esta vez atravesamos dehesas privadas y huertas bien cuidadas, paisaje menos abrupto pero también interesante.
Volvimos a Sevilla encantados una vez más de ese contacto, esta vez mágico con la naturaleza y os animo a todos a no faltar en la próxima salida que será maravillosa.
Que Dios os guarde, como dicen en mi pueblo.
Fdo.: Blanca
Andakana Mayor

jueves, 4 de febrero de 2016

Los Marines a Cortelazor. 30-1-2016

Desde una Sevilla vestida de rosa con el primer sol de la mañana, 9 andakanos nos dirigimos una vez más a la sierra de Aracena.
Después de un recorrido cultural por el pueblo de Camas y comernos unas buenas tostadas en “El Juanito”, pusimos rumbo a Los Marines, donde dejamos los coches junto a la fuente de los lavaderos, nos hicimos la foto de salida , teniendo como fondo  su torre blanca y azul, que lucía esbelta sobre un cielo diáfano, para continuar con el punto cultural con el que habíamos empezado, Enrique nos llevó hasta el paseo de la iglesia donde nos encontramos al niño del farol, sentado en su sillón, testimonio de un “voto” que el pueblo hizo en el S. XVIII por haber sido librado de la peste.
GPS en mano buscamos el camino que nos llevaría a Cortelazor atravesando dehesas de hermosos alcornoques con sus troncos desnudos y sus ramas cubiertas de líquenes, los cerdos arrastraban sus hocicos rebuscando las últimas bellotas o bien retozaban al sol. En un punto del camino encontramos una reja que abrimos y cerramos dejando fuera a nuestro perrillo acompañante. Un labrador nos dijo que por allí no íbamos a ninguna parte, así que nos dimos media vuelta y al salir de la cancela tomamos un delicioso senderito junto a un curso de agua que apenas susurraba entre las hierbas, luego salimos al camino más conocido entre madroños, aulagas, brezos, lentiscos y otras plantas olorosas que perfumaban el aire, hasta llegar a la carretera que nos llevó al pueblo, pero como queríamos comer en el mesón “El Madroño” tuvimos que subir de nuevo por la carretera poco más de un km que la verdad, a algunos se nos hizo pesado, menos mal que fuimos compensados con una rica cerveza, recreándonos desde el balcón del mesón con el hermoso pueblo blanco posado en los miles de verdes de la sierra.
Comida estupenda, variada y regada con un delicioso mosto local que a esta que escribe le hizo un efecto raro…raro… tanto que me sentí a gusto cogida entre dos varones del grupo.
Cuando nos dimos cuenta ya no que daba luz del sol pero para entonces ya estábamos camino de Sevilla, donde cada uno volvió a su casa contento de haber disfrutado un día más de la amistad, la buena comida, la hermosa naturaleza y ese don maravillosos que es la vida.
Hasta la próxima.
Fdo.: Blanca
Andakana Mayor

lunes, 25 de enero de 2016

Alájar a Santa Ana la Real. 16 de enero de 2016

Las primeras luces rosadas de un día que sería hermoso, reunió a una docena de andakanos que con espíritu alegre se puso en ruta camino de Alájar. Sentimos que nuestros andakanos guías no nos acompañaran, pero como la causa era positiva, lo sentimos menos.
La carretera que va de Aracena a Alájar por abajo, es una de las más bonitas de la sierra y especialmente bañada por un cálido sol que hacía resaltar las sombras y las ramas retorcidas de alcornoques y encinas.
Cuando bajamos de los coches al pie de la peña de Arias Montano sentimos un aire fresquillo que nos sorprendió, pero nos tapamos bien y adelante, pronto el calorcito del sol nos desentumeció y pudimos contemplar los verdes cargados de esperanza que las pasadas lluvias han hecho brotar.
El agua corría limpia por los arroyos camino del mar, no faltaron por el camino los ramos de brezos floridos y las flores amarillas de las aulagas ni tampoco las humildes violetas y esas sencillas flores lilas de cuatro pétalos agarradas a las piedras. Decía Buda “si supiéramos ver claramente el milagro de una flor cambiaría toda nuestra vida”.
Los senderistas tenemos la suerte de contemplar estas flores por los caminos y ojala algún día podamos comprender ese milagro.
Enrique como siempre tan efectivo buscó un rinconcito con chimenea para tomar nuestros bocadillos al abrigo del viento, eso fue en Santa Ana la Real, donde la fuente de 3 caños nos dio la bienvenida. Después de reponer fuerzas regresamos a Alájar, la mayoría subió a la peña para asomarse a ese emblemático balcón de la sierra con hermosas vistas del pueblo y las ondulaciones verdes que se pierden en el infinito.
Gracias a la vida y a todos y cada uno por seguir alimentando el espíritu de un grupo múltiple y entrañable donde cada uno encuentra su sitio Que Dios nos dé, a todos, salud para seguir caminando.
Fdo.: Blanca
Andakana Mayor


Navidad senderista, 12 y 13 de diciembre de 2015

El sábado 12 de diciembre,  los Andakanos empezamos ilusionados la celebración de la Navidad de este año 2015. La cita se fijó a las nueve de la mañana en la gasolinera de siempre y el grupo quedó formado por dieciséis senderistas a las que se unirían Juan y Paquita en el merendero de El Talenque.
    Ya en el primer saludo echamos de menos a los que faltaban, las "niñas" Mercedes y Blanca, que éste año tenían un viaje a Madrid para ver el Rey León y  Loli y Miguel que no se encontraban bien, en cambio nos acompañaban Isabel y Palmira que por primera vez celebrarían la Navidad con el grupo
    La mañana se presentaba nubosa y fría cuando llegamos al Talenque, pero, con la ilusión de siempre, comenzamos a andar. La ruta era circular pasando por el pueblo de Valdelarco, donde nos encontraríamos con María y Enrique que caminarían siempre al lado de la ribera.
    Transcurrida la tercera parte del recorrido por caminos habituales, comprobamos que la ruta empezaba a adentrarse por una barranquera plagada de arbustos, un camino de esos que como decía Machado se hacen al andar. La dificultad era clara, pero el entusiasmo también y nos comportamos como unos jabatos subiendo y bajando colinas, conducidos por Justo que iba descubriendo la mejor zona para caminar. Toda una pequeña aventura, en la que echamos de menos los machetes para  dominar las ramas rebeldes  y en la que los menos iniciados fueron  ayudados por los veteranos. Cuando  encontramos la subida a la carretera que teníamos que cruzar hasta llegar a Valdelarco que ya se veía a tiro de piedra, se oyeron suspiros de alivio y animados comentarios. Culminada la subida a la carretera y ya en terreno firme y seguro hicimos una pequeña parada para reponernos, bebiendo agua y tomando frutos secos y sobretodo comentando la aventura. Continuamos el camino, atravesamos el pueblo y nos encontramos  con María y Enrique y decidimos seguir ruta, renunciando, no sin esfuerzo, a una cervecita en un aparente bar en la plaza.
    El nuevo camino transcurría entre bromas de José Francisco a las nuevas de aparición  de feroces cocodrilos o de agentes del Semprona para encarcelarlas ya que  las novatas habían aprovechado bien el camino para recolectar a hojas, ramas llenas de líquenes y piñas para el Belén.

  Las luces y colores del otoño nos inundaban desde arriba y los distintos árboles que nos rodeaban constituían verdaderos monumentos naturales, como los llamó Encarnita, que no podíamos dejar de admirar y que nos llenaban de energía. Las hojas ya caídas de los árboles, formaban una mullida alfombra al paso de nuestros pies, y el arrullo del riachuelo nos acompañaba animándonos, o poniendo dificultades con la salida de sus aguas, formando alguna que otra laguna que teníamos que sortear. Los más avezados estaban pendientes de las dificultades que podían tener las que iban más lentas en la marcha.
    Llegados al merendero, nos agrupamos para comer los bocadillos que llevábamos y alguien, muy detallista, sacó  un mantel amarillo que le dio a la comida un ambiente más glamuroso. Repusimos fuerzas contentos y animados.  Un grupo de hermosos cerdos matanceros se paseaba en libertad cerca de nosotros sin ningún rubor, haciendo acopio de la comida que le ofrecía el campo.
    Una vez terminado el almuerzo y la tertulia, con ofrecimiento de chocolatillo y nueces, nos dirigimos al hotelito de Valdezufre. Lo encontramos cálido y acogedor. Unos pasaron a tomar café y charlar, y otros aprovecharon para descansar un poco y reponer fuerzas. En ese instante empezó a llover, ¡menos mal que estábamos a buen recaudo! Nos arreglamos un poquito y bajamos a cenar.
    La mesa, espléndida, invitaba a vivir la noche. La comida excelente, sazonada con buenos caldos, conversaciones y bromas, a buen ritmo, sin prisas. Una vez saciados José Francisco comienza a preparar una estupenda queimada de su tierra y Juan Manuel prepara “los trastos” para los cantos de los villancicos. Se reparten los papeles con las letras de los villancicos y del conjuro mágico  de la queimada para ponernos en situación, y ¡que sorpresa!, cuando  José Francisco estaba  removiendo la queimada al ritmo del conjuro, con las llamas danzando entre la orza y la cuchara, de pronto, cruza por las ventanas y aparece en el quicio de la puerta entreabierta la silueta de un fantasma ambientando la situación. Una vez repuestos del susto continuamos brindando,  riendo y cantando hasta terminar el repertorio. Nos sorprende la madrugada, y, no sin pesar, nos retiramos a las habitaciones para poder seguir con marcha el domingo.
    Al día siguiente la lluvia y la niebla no nos dejan hacer otra ruta y a la vez dan lugar a un paisaje sorprendente, lleno de misterio. Después del desayuno decidimos ir a pasear por Aracena, ver el centro y aprovechar para hacer alguna comprilla de los buenos productos del terreno, incluidos la repostería.  A mediodía nos dirigimos al pueblo de Linares de la Sierra donde comeremos. El lugar elegido es muy acogedor y la comida serrana, estupenda.
    Después de comer paseamos por el pueblo, visitamos su iglesia, los lavaderos y ya nos dirigimos a los coches para no volver muy tarde, pues la niebla no ha levantado en todo el día.
    La despedida muy sentida y pensando ya en el próximo encuentro, deseándonos felices Navidades y Año Nuevo.


    En ausencia de la Andakana Mayor, que echamos mucho de menos, Palmira e Isabel.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Los Marines Aracena y regreso. 21de noviembre de 2015

El balido de un corderillo y su pataleo por ponerse en pié sobre el húmedo prado que lo recogió al nacer, llamó la atención de un grupo de senderistas que por allí pasaban, la supuesta oveja madre se acercó, lo olisqueó y se alejó de nuevo con desaire, o bien no era su madre o no lo reconocía por hijo, entonces uno de los senderistas, “protector de animales abandonados” fue hacia él y lo llevó a un sitio más seco y lo recostó sobre el tronco de una encina confiándolo a la vida.
Esos senderistas éramos los 11 andakanos que a punto estuvimos de suspender la salida, tal era el viento racheado, la lluvia y el frío que nos acogió cuando llegamos a Los Marines, lo pero del caso es que pocos llevábamos paraguas o chubasqueros, hasta al andakano guía que siempre nos enseñó a no sacarlo de la mochila iba desprovisto, sin salir de los coches nos preguntábamos ¿qué hacer? Por fin decidimos ir a un chino en Aracena y comprar lo necesario, a ver que pasaba luego. Por lo pronto el chino hizo negocio y nosotros al salir nos alegramos porque había dejado de llover y había claros en el cielo. Así que volvimos a Los Marines, dejamos los coches y empezamos la ruta hacia Aracena, recompensados por los olores de la tierra mojada y la belleza de los colores de otoño, las pocas hojas que quedaban en los castaños revoloteaban como mariposas doradas hasta caer en la ya mullida alfombra que cubría el suelo y que la tierra generosa transformará en nuevos frutos en la siguiente cosecha.
Por algunas dehesas había cochinos que al oír nuestros pasos corrían a saludarnos con sus hocicos húmedos y sus rabos en tirabuzón. Llegamos a Aracena para comer y descansar un rato, y al salir del restaurante el cielo estaba casi despejado con algunos claros por los que se asomaba el sol que con su luz hace el mismo paisaje tan diferente. Volvimos a Sevilla contentos de haber disfrutado una vez más de la naturaleza y los amigos, esperando volvernos a encontrar para la comida de Navidad.
Paz, alegría y amor para todos.
Fdo.: Blanca
Andakana Mayor

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Corteconcepción Aracena y regreso 7-11-2015

Después de una salida suspendida por lluvias, el sábado 7 de noviembre, los Andakanos hemos podido disfrutar de una salida con día claro, sol luminoso y los esplendidos colores que la naturaleza nos regala en esta estación otoñal, para los que tenemos la suerte de poder contemplarlos.
En el punto de partida estábamos solo seis, concretando quien iría en cabeza, ya que ninguno estábamos seguro del camino, cuando para sorpresa nuestra aparecieron Justo y Encarnita, se acabó el problema, ellos nos guiarán hasta “El Juanito” para el desayuno y recoger a Joaquín que allí nos esperaba.
En Corteconcepción nos esperaba el resto del grupo. Los 12 emprendimos el camino hacia Aracena disfrutando de la compañía de Justo que nos acompañó el primer tramo, Enrique dirigió la ruta ayudado por el nuevo GPS, desde Aracena volvimos hacia Corteconcepción por el camino del Rebollar, muy agradable, con bonitas fincas, con sus dehesas bien cuidadas y de tramo en tramo una pequeña capillita con imágenes de la Virgen en sus diferentes advocaciones que daban al camino un encanto especial.
En el restaurante “El Camino” nos esperaban Justo, Encarnita y María que también se unió y así éramos 13 para disfrutar en compañía los productos de la sierra. El café lo tomamos en otro restaurante más tranquilo y agradable que “El Camino” y desde allí nos volvimos unos a Sevilla y otros a Jabuguillo para seguir disfrutando de este fin de semana luminoso.
Que todos gocemos de paz hasta el próximo encuentro.
Fdo.: Blanca
Andakana Mayor

sábado, 17 de octubre de 2015

Inicio de curso 2015-2016 El Ronquillo

“Queda inaugurado el curso 2015-16 del Grupo Andakano”. Estas fueron las palabras de Enrique al despedirnos en la vía verde de “El Ronquillo”, que bordea, en parte, el embalse de la Minilla, por la que habíamos hecho un recorrido, contemplando como sus serpenteantes aguas cambiaban de color al paso de las bonitas nubes grises que se paseaban por el cielo, mientras comentábamos las vivencias de cada cual en el periodo estival.
Al regresar al restaurante “La Estación”, nos esperaban Encarnita y Justo, “el núcleo que dio vida al grupo” y que acaba de pasar por una difícil prueba, que todos hemos seguido de cerca. Por fin pudimos abrazarlos y compartir con ellos una agradable comida, al finalizar esta, Miguel otro superviviente de los talleres hospitalarios, le entregó al Andakano guía, un GPS de última generación en nombre del grupo, para que en su convalecencia vaya preparando nuevas rutas para seguir peregrinando por los caminos, buscando nuevos horizontes para expansión del alma y salud del cuerpo, en esa naturaleza eterna y siempre nueva.
Fdo.: Blanca
Andakana Mayor