domingo, 14 de marzo de 2021

Almadén de la Plata ruta de los Chorros. 27-2-2021

Esta semana la Torre del Oro ha cumplido 800 años, los andakanos guías han celebrado sus bodas de Oro, el bichito con corona se está diluyendo y múltiples señales nos anuncian que el invierno se va disolviendo en primavera, y por todas estas cosas 14 andakanos nos vamos a la naturaleza, esta vez a la Sierra Norte de Sevilla. El sendero elegido se encontraba en el término de Almadén de la Plata, un pueblo serrano que atravesamos para dejar un par de coches y seguir hasta las inmediaciones del centro de interpretación del Cortijo del Berrocal donde dejamos los demás, y comenzamos el sendero por una pista de tierra entre hermosas dehesas de encinas donde cerdos, ovejas y vacas disfrutaban de pastos y relax.

A unos 9 kilómetros encontramos la indicación del sendero que nos llevaría entre una vegetación exuberante protegida por grupos de eucaliptos a un rincón de sorprendente belleza, teníamos delante una pared granítica cubierta de infinitos colores donde musgos, líquenes y plantas formaban un jardín vertical coronado por enormes piedras redondas y donde la luz la ponían las genistas en flor. Por la garganta baja el arroyo Calzadilla saltando entre piedras encajadas en ella, formando así la cascada llamada El Chorro que da nombre al lugar.

Regresamos a los coches y nos acercamos al centro de interpretación instalado en el cortijo del Berrocal, el parquin estaba tan abarrotado que creíamos no poder entrar por saturación, pero no fue así, entramos solo nosotros y pudimos disfrutar de lo expuesto, diversas rocas, paneles informativos y la joya del centro una secuoya fosilizada de más de 300.000 años de antigüedad que en el año 2005 encontró un campesino local.

Buscamos en la dehesa-parque un sitio para comer, esparcidos por el lugar había numerosas familias con sus preciosos hijos disfrutando de la naturaleza. después de comer nos acercamos a ver un alcornoque que desde hace unos 500 años ve pasar tiempo y personas en silenciosa quietud, desde allí emprendimos un nuevo sendero por esa sierra pedrona donde enormes piedras graníticas de formas y tamaños diversos viven en armonía con arboles, animales, plantas y praderas llenas de chirimías que son pequeñas margaritas, brezo en flor, y narcisos en rama.

 Regresamos a los coches , nos despedimos contentos de haber vivido un día más en amistad y naturaleza y damos gracias a Enrique que fue el descubridor de ese sendero maravilloso.

¡Chiao!

Fdo.: Blanca 

Andakana Mayor

jueves, 28 de enero de 2021

Circular de El Castillo de las Guardas a las Minas del Castillo. 23-1-2021

 El sábado 23 de enero de 2021, diez andakanos dejaban Sevilla bajo un manto de niebla cubriendo su desaliento y confusión, para encontrarse de nuevo con la amistad y la naturaleza.

Nos dirigimos al Castillo de las Guardas, donde se nos unieron Encarnita y Justo, y los 12 emprendimos una ruta circular que fue muy hermosa y variada, primero ascendimos por un paisaje abrupto muy pedregoso, desde donde se veía entre los claros del bosque encantadoras vistas del pueblo derramado ladera abajo, coronado por su castillo. Entre las nubes blancas y grises que se paseaban por el azul apareció una bola gorda y blanca, era el radar meteorológico que manda a los móviles la hora exacta cuando caerá la lluvia, y otras misceláneas, a la que los modernos son tan adictos. Llegamos a una hermosa dehesa con bellas encinas que extendían sus brazos centenarios con gracia andaluza, y donde las vacas con miradas bobaliconas se preguntaban que vicho les había picado a esa docena de humanos, después bajamos a un bosque mediterráneo donde las jaras, los arrayanes, los cantuesos y otras especies olorosas fabrican en silencio sus perfumes, mientras el romero nos alegraba con sus humildes florecillas azul pálido, aquel sitio tan bucólico nos pareció apropiado para un piscolabis, aparecieron las botas de vino, los frutos secos y algún que otro queso que nos supieron a gloria. Un poco más lejos nos sorprendió el pequeño embalse de las minas del Castillo con reflejos mercuriales y un poco más adelante las ruinas de la antigua estación del ramal del ferrocarril que aprovechaba el paso del que venía de Río Tinto transportando para llevarlos al puerto, allí había un ingenio curioso donde le daban la vuelta a la locomotora del tren, nos pareció un sitio bonito para el picnic, consumidos los mini o maxi bocadillos, postres y chuches, apareció otro grupo de senderistas con mucho “empaque” con los que intercambiamos impresiones, uno de ellos dijo llevar en su mochila un remedio para conservar el corazón en forma, las andakanas mayores echaron un trago de un licor sacado del tonel del propio Baco.

Subimos hacia el pequeño pueblo de las Minas del Castillo para hacernos una foto ante las ruinas de la capilla donde los antiguos mineros y sus mujeres dejaron suspiros y plegarias a los pies de la Virgen.

El agua que el radar daba para las 4 se adelantó y con un cielo ya cubierto empezó a caer en pequeñas gotas cubriendo la sierra de misterio y embrujo, y con ese ambiente que lleva al ensimismamiento regresamos a los coches y a nuestras casitas con la incógnita de cuando las circunstancias nos proporcionaran un nuevo reencuentro, hasta entonces cuidaros y no perder la serenidad. Solo Dios es eterno.

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor

miércoles, 13 de enero de 2021

Puente Gadea al embalse del Corumbel Bajo. 9-1-2021

 Primera salida Andakanos 2021

Hace pocos días dejábamos atrás el 2020 con alivio pesaroso y entrabamos en el 2021 con esperanza templada. La señorita Filomena dejó su manto de armiño sobre tres cuartas partes de España, y en Sevilla 10 andakanos con frio y alegría partíamos al encuentro de otros 4 que nos esperaban en La Palma del Condado, el grupo ya completo nos dirigimos hacia el paraje de Gadea y allí en un recodo del puente del mismo nombre, dejamos los coches, para emprender el sendero por la futura vía verde, que otros tiempos fue la vía férrea que conducía los minerales de las minas de Río Tinto hasta el puerto de Huelva.

La ruta corre paralela al Río Tinto, único en el mundo en sus características que da a su entorno ese paisaje metálico donde los rojos, violáceos, ocres y grises se diluyen en matices infinitos, en el recorrido encontramos antiguos molinos aún en pie, que eran accionados por la fuerza del agua, donde los hombres del lugar cambiaban los granos en harina para el bendito pan, base de su alimentación.

En la ribera, la vegetación es pobre y solo sobreviven los eucaliptos traídos de las antípodas que se que se agarran a todos los terrenos. Caminamos lentos por ese paisaje mágico hasta que en un recodo del río tomamos otro sendero esta vez por un bosque de pinos donde la jara se prepara ya para su explosión blanca en primavera, subimos un pequeño repecho y dimos vista al pantano del Corumbel Bajo que, aunque bajo de nivel, no deja de dar al paisaje esa sonrisa que, los rayos del sol le sacan al agua en quietud.

Llegó el momento de buscar un rincón soleado para el picnic, y lo encontramos en la orilla del Tinto, donde pasamos un rato grato y nutritivo, no faltaron bombones, turrones, higos secos y mazapanes, vestigios de las pasadas fiestas.

Regresamos a los coches por el mismo camino, aunque la luz del sol ya en declive da matices nuevos al mismo paisaje, ya desde el puente divisamos en la cresta de las colinas, grupos de vacas pastando entre pinos aislados, lo que nos hizo volver al planeta Tierra por si alguno se había perdido en Marte. Y ya en tierra volvimos a los coches y a nuestras casitas contentos y agradecidos como siempre, de haber vivido un día hermoso y por qué no Feliz.

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor

sábado, 19 de diciembre de 2020

De la estación de El Ronquillo a la de la Rigüela 12 de diciembre de 2020

 El 12 de diciembre de 2020 las murallas de Sevilla se abrieron y diez andakanos salieron de ella deseosos de vivir un día de naturaleza y amistad. Nos dirigimos a El Ronquillo donde otros cuatro del grupo nos esperaban en la antigua estación de tren, donde termina la vía verde de El Ronquillo, pero el camino minero continúa hasta San Juan de Aznalfarache y en esa dirección partimos. La temperatura y el sendero muy agradables, nos acompañaban lentiscos, acebuches, esparragueras, Tarai y la nota de color azul-violeta del romero en flor junto con el blanco de algunas margaritas derramadas por las praderas.

En la Sierra Norte los verdes en sus infinitos matices se adueñan del paisaje, los ocres del otoño solo asoman en el fondo de los barrancos donde corren arroyuelos camino de la Rivera de Huelva, por allí también había un grupo de álamos blancos que nos transportaron a un paisaje nevado y de vez en cuando las altas copas de los eucaliptos nos hacían mirar un cielo lleno de hermosas nubes blancas y grises que jugaban a tapar el sol.

En los prados inclinados de las colinas las vacas blancas pastaban tranquilas, evocando un paisaje asturiano, y así entre paisajes tan evocadores llegamos hasta la central eléctrica de Cala, pintada en blanco y azul, en su fachada se leía el año de 1.927, haciendo en su interior ese mágico trabajo de transformar la energía del salto de agua en luz. Volvimos hacia atrás por el mismo camino haciendo un alto para comer en el mejor restaurante del lugar, donde Enrique había reservado, donde nos esperaba con Miguel, Loli y María. Las botas de vino dieron varias vueltas mientras cada cual comía sus viandas y a los postres circularon turrones y chocolates, pero lo más sorprendente fue la aparición de un gnomo navideño cantando villancicos y con una botella de Cazalla para invitarnos a un chupito y poner así la nota más festiva, entre el vino y el chupito se despertaron las nostalgias del pasado y yo un poco achispada caí en un dulce sopor, soñé con un grupo de gente “Kanosa” caminando por las cumbres de Ordesa entre senderos y cascadas y recorriendo valles y cimas por los Picos de Europa y bajando entre viñedos a recónditos monasterios de la Riveira Sacra y por iglesias románicas de los pirineos catalanes y un lugar mágico que llaman Las Merindades, Andorra la Vella, Cazorla la recóndita y espléndida, etc, etc…y cuando abrí los ojos, no había soñado,… era que los del grupo “despiertos” habían evocado todos aquellos lugares de belleza y bondad, donde habíamos compartido tantos hermosos días. Por todo ello damos las gracias a Dios y a la vida, a los artífices del grupo que somos todos y cada uno de nosotros.

¡Nos vemos!

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor

viernes, 30 de octubre de 2020

Inicio de curso 2020-21 en El Ronquillo, 24-10-2020

Sevilla amaneció envuelta en un velo de niebla, y las hojas volaban de los árboles como mariposas en busca de su metamorfosis.

Era 24 de octubre de 2020, primera salida de los andakanos en este año tan diferente, gracias a un bichito coronado que nos trae a todos en vilo.

Salimos 12 de la Universidad, y en la gasolinera de El Ronquillo se nos unieron 5 andakanos más, entre ellos una nueva pareja que, aunque jóvenes ya andan con kanas, y ojalá se queden e inyecten savia nueva al grupo, ellos son Cecilia y Javier, hija y yerno de Mercedes Flores. Atravesamos El Ronquillo y bajamos hasta el pantano de La Minilla, hasta el aparcamiento que hay junto a la vía Verde que discurre por el trazado del antiguo ferrocarril que unía San Juan de Aznalfarache con la zona minera de Cala. El día no podía ser más hermoso, ya que la niebla dio paso a un cielo azul y limpio sobre el que se dibujaban las siluetas de la sierra con sus tonalidades verdes reflejadas en el agua. Los Andakanos estábamos alegres y animados por el reencuentro tan deseado y el día tan hermoso para disfrutarlo que nos regaló el otoño.

El camino también era hermoso, con el agua siempre a la vista, y en las dehesas los cerdos negros tendidos al sol, o las ovejas y vacas dispersas por las praderas, o trepando por las laderas. Llegamos al final “oficial” de la vía Verde pero seguimos el camino hasta llegar a un puente sobre el arroyo de El Burro, que había quedado en sus hierros, allí nos volvimos hacía una zona de merenderos donde nos esperaban María y Enrique, que no quisieron faltar a este primer encuentro, allí bajo un viejo eucalipto montamos el restaurante, con bocadillos propios y 2 botas de tinto paseándose entre los comensales, a los postres se dieron cita variedades de Bombones que salieron de las mochilas para endulzar este primer encuentro.

Volvimos a nuestros hogares oxigenados y satisfechos, y como no agradecidos a la vida, a la naturaleza y ala amistad que nos une para poder gozarla en compañía.

Hasta la próxima, ¡cuidaos mucho!

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor

jueves, 23 de julio de 2020

FIN DE CURSO SENDERISTA 2020

     Este año está siendo muy atípico a causa del covid.  Todavía no estábamos en la nueva normalidad así que no pudimos hacer nuestro acostumbrado viaje de fin de curso, al no poder salir de nuestra comunidad.  Tampoco hizo falta, Andalucía tiene parajes magníficos en cualquier provincia y cerca de Sevilla se puede ir a pasar el día a muchos lugares de naturaleza exuberante, como así hicimos
     El día 17 de junio quedamos en la venta “el cruce” 9 andakanos  para hacer un sendero por los pinares de Aznalcázar.  Justo se trajo la caravana, porque como él bien dijo “un fin de curso sin caravana, no es fin de curso” Quedamos allí por comodidad para todos y cercanía al lugar donde íbamos.
     Dejamos los coches a la entrada de los pinares y comenzamos un sendero corto pero de extraordinaria belleza.  Teníamos muchas ganas de vernos después de casi 3 meses de confinamiento.  Nos saludamos con nuestras mascarillas y gestos de besos y abrazos ¡que alegría¡  volver a hacer un sendero, todos lo estábamos deseando.
     No hacía mucho calor y la sombra de los pinos nos hizo disfrutar una vez más del paseo y de la belleza del lugar que además de los pinos tenía arbustos de arrayán, alcachofas silvestres, y muchas florecillas que hicieron las delicias de los fotógrafos
     Una vez terminado ese sendero nos fuimos en coche a “la dehesa de abajo” la vista de los arrozales desde allí es magnifica así como de las cigüeñas que no nos permitían acercarnos demasiado pero que nos hicieron pasar un rato estupendo observándolas.  La laguna estaba llena de agua por las lluvias de esta primavera y con gran cantidad de aves, flamencos en su mayoría.
     Al final del camino ya nos estaban esperando Enrique y María que conocían un merendero cerca de allí, donde compartimos comida, conversación y buena compañía en un entorno privilegiado y como siempre echando de menos al resto de andakanos que no pudieron venir
     Hasta la próxima, que Dios os acompañe a todos este verano

                                                      Fdo.:  Conchi

martes, 11 de febrero de 2020

Jimena de la Forntera las Asomadillas río Hozgarganta


Los pájaros empezaban a despertarse en los árboles, el rocío nocturno te mojaba la cara y el sol aún estaba en pijama, cuando 7 andakanos, la mitad de los previstos en principio, nos reunimos para la primera salida de febrero, de los 7 dos eran nuevos, Lola y José, traídos al grupo por Mari Trini y Juan Manuel, ¡ojalá se queden!
Nos fuimos hacia Jimena de la Frontera, por la autovía ya libre de peaje, hasta Jerez, en un área de servicio moderna, desayunamos bien. Luego continuamos por la autovía de Algeciras, donde la niebla se fue despejando y empezamos a ver prados verdes y fondos azulados de la sierra a la que poco a poco nos fuimos acercando, hasta que apareció el precioso pueblo de Jimena, derramado como un manto de armiño al pie de su castillo.
Dejamos los coches y nos deleitamos en contemplar un mural del pueblo hecho por los alumnos de la escuela taller de cerámica, muy bien conseguido, desde allí comenzamos la subida y travesía del pueblo, el sendero se iniciaba en el otro extremo, un sendero circular el de las Asomadillas y el río Hozgarganta.
Al principio, el camino era de piedras puestas al estilo de calzada romana, que nos daba vista a los prados donde pastaban tranquilas las vacas retintas, y los caseríos blancos salpicados aquí y allá, luego el camino se estrechó y entramos en un bosque de pinos con el suelo mullido por la pinaza y donde el sol jugaba con las sombras, trayecto muy agradable, hasta llegar a un paisaje más abrupto e incomodo con escalones pronunciados entre matorrales, donde la jara y otros llenaban de fragancia salvaje el aire del entorno, un poco más adelante atravesamos la carretera y bajamos hasta el río Hozgarganta, con un lecho de cantos rodados de todos tamaños, un paisaje nuevo donde las piedras eran las reinas, las había de tamaños y formas diferentes cubiertas de dibujos hechos por microorganismos pintores, para mirar el paisaje había que pararse, entonces veías picachos de piedras, destacando en el cielo azul, abajo seguían las piedras, y el río que cruzamos un par de veces hasta que por fin salimos de aquel pedregal a un camino de tierra, pero…el camino empezó a ascender sin piedad después de tres horas de esfuerzo y llegamos por fin al pueblo, y un kilometro más hasta el restaurante “El Ventorrillero” donde teníamos reservada la comida que fue deseada, rica y servida con simpatía.
Regresamos a los coches, nos despedimos y para casita, felices y contentos de haber compartido un hermoso día.
Hasta la próxima, que disfrutéis todos de salud y Paz.
Fdo.: Blanca
Andakana Mayor