sábado, 10 de abril de 2021

Cerro del Hierro 27-3-2021

Volvió a llover azahar sobre Sevilla, y las bauhinias de la universidad están cubiertas con sus esplendidas flores blancas y lilas. Los desfiles de esta Semana Santa se han desplazado a los centros de vacunación con la esperanza puesta en que esas gotas de veneno nos salven la vida. Esa son las circunstancias, el hecho es que 17 andakanos nos fuimos a buscar una nueva aventura, esta vez por el valle del Guadalquivir que, aunque no tiene la fama mítica del Nilo, no lo envidia en fertilidad y belleza, pasamos blancos pueblos rodeados de naranjos y huertos, hasta que en una de las vueltas de la carretera dejamos la llanura y entramos en la sierra con la jara ya en flor. En las laderas de las colinas verdes entre las sombras de las encinas se movían tranquilas las ovejas esperando el esquilo.

Llegamos al parquin del parque natural de Cerro del Hierro, donde dejamos los coches y nos hicimos la foto de salida, delante de las ruinosas casas de los ingleses, desde allí sendereamos entorno al cerro hasta llegar a la cumbre donde nos asombró por su abrupta belleza. La tierra rojiza fue retirada a pico y pala para extraer el metal tan preciado en la época del desarrollo ferroviario, allí quedó el esqueleto kárstico formando paisajes únicos que se pueden contemplar desde los diferentes miradores. En las simas y desfiladeros crecen plantas y arbustos, destacaban los saucos con sus ornamentales flores blancas que parecían convocadas para el adorno de una boda imperial. Después de otear desde arriba bajamos al fondo de la mina y por un sendero estrecho cubierto de plantas recorrimos las entrañas de la mina con cuidado de no perdernos en aquel laberinto.

Encarnita encontró la orquídea erótica “la mujer desnuda” agrupadas ellas en un ramillete rosado de una delicadeza exquisita.

Volvimos a los coches y nos fuimos hacia el área recreativa de “El Martinete”, pero había tanta gente que no encontramos sitio para aparcar, volvimos a San Nicolás y en la zona de recreo junto al nacimiento del Huezna nos sentamos a comer los deseados bocadillos, las botas de Baco circularon y bombones, turrones, dátiles y chocolatinas endulzaron el festín. Ojeada al nacimiento del río y nos despedimos contentos y agradecidos como siempre de haber disfrutado un día más del lado bueno de la vida.

¡Feliz Semana!

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor

martes, 23 de marzo de 2021

El Ronquillo, Lagos del Serrano, los Brezales, Umbría de Santa Fe. 13-3-2021

Ya hace un año que el COVID apareció en nuestras vidas amenazándonos con sus púas venenosas, pero el cielo de la vida sigue su ritmo y ya las perlas de azahar cuelgan de nuevo de los naranjos, y entre los verdes aparecen árboles en flor, y este sábado 13 de marzo, 17 andakanos y 2 invitados salimos para respirar belleza y paz a nuestra sierra sevillana. Nos fuimos hacia El Ronquillo donde dejamos los coches y antes de emprender camino le cantamos cumpleaños feliz a Encarnita, que yo considero el alma del grupo.

El sendero preparado con cariño por Enrique discurría en torno a los Lagos del Serrano, donde se cruzan varios caminos, nosotros comenzamos por el barranco de la Lana, una pista amplia ente jaras, brezos, cantueso y romero que impregnaban el aire con sus sutiles y silvestres olores, y que nos llevó hasta dar vista al pantano del Cala, que, aunque bajo de nivel y bajo de quietud de sus aguas coletean carpas y barbos para que los pescadores ejerciten la paciencia en sus orillas. Recorrimos un largo trecho con el pantano a la vista contemplando las verdes praderas que tapizan sus orillas, coloreadas por las manchas amarillas y blancas de las margaritas, continuamos camino buscando un lugar que llaman los Cachones para comer allí, pero nos acomodamos en un cruce de caminos sombreado y agradable donde teníamos a la vista un rebaño de cabritas.

Después del descanso y tertulia seguimos por el camino de los brezales y la umbría de Santa Fe con algunos repechitos poco gratos pero que nos llevó hasta los coches. Antes de despedirnos María Luisa nos ofreció esos carnosos y dulces dátiles que nos transportan al valle de Jericó, y con sabor dulce nos despedimos de ese día primaveral en el que disfrutamos de otro rincón privilegiado de nuestra sierra.

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor

domingo, 14 de marzo de 2021

Almadén de la Plata ruta de los Chorros. 27-2-2021

Esta semana la Torre del Oro ha cumplido 800 años, los andakanos guías han celebrado sus bodas de Oro, el bichito con corona se está diluyendo y múltiples señales nos anuncian que el invierno se va disolviendo en primavera, y por todas estas cosas 14 andakanos nos vamos a la naturaleza, esta vez a la Sierra Norte de Sevilla. El sendero elegido se encontraba en el término de Almadén de la Plata, un pueblo serrano que atravesamos para dejar un par de coches y seguir hasta las inmediaciones del centro de interpretación del Cortijo del Berrocal donde dejamos los demás, y comenzamos el sendero por una pista de tierra entre hermosas dehesas de encinas donde cerdos, ovejas y vacas disfrutaban de pastos y relax.

A unos 9 kilómetros encontramos la indicación del sendero que nos llevaría entre una vegetación exuberante protegida por grupos de eucaliptos a un rincón de sorprendente belleza, teníamos delante una pared granítica cubierta de infinitos colores donde musgos, líquenes y plantas formaban un jardín vertical coronado por enormes piedras redondas y donde la luz la ponían las genistas en flor. Por la garganta baja el arroyo Calzadilla saltando entre piedras encajadas en ella, formando así la cascada llamada El Chorro que da nombre al lugar.

Regresamos a los coches y nos acercamos al centro de interpretación instalado en el cortijo del Berrocal, el parquin estaba tan abarrotado que creíamos no poder entrar por saturación, pero no fue así, entramos solo nosotros y pudimos disfrutar de lo expuesto, diversas rocas, paneles informativos y la joya del centro una secuoya fosilizada de más de 300.000 años de antigüedad que en el año 2005 encontró un campesino local.

Buscamos en la dehesa-parque un sitio para comer, esparcidos por el lugar había numerosas familias con sus preciosos hijos disfrutando de la naturaleza. después de comer nos acercamos a ver un alcornoque que desde hace unos 500 años ve pasar tiempo y personas en silenciosa quietud, desde allí emprendimos un nuevo sendero por esa sierra pedrona donde enormes piedras graníticas de formas y tamaños diversos viven en armonía con arboles, animales, plantas y praderas llenas de chirimías que son pequeñas margaritas, brezo en flor, y narcisos en rama.

 Regresamos a los coches , nos despedimos contentos de haber vivido un día más en amistad y naturaleza y damos gracias a Enrique que fue el descubridor de ese sendero maravilloso.

¡Chiao!

Fdo.: Blanca 

Andakana Mayor

jueves, 28 de enero de 2021

Circular de El Castillo de las Guardas a las Minas del Castillo. 23-1-2021

 El sábado 23 de enero de 2021, diez andakanos dejaban Sevilla bajo un manto de niebla cubriendo su desaliento y confusión, para encontrarse de nuevo con la amistad y la naturaleza.

Nos dirigimos al Castillo de las Guardas, donde se nos unieron Encarnita y Justo, y los 12 emprendimos una ruta circular que fue muy hermosa y variada, primero ascendimos por un paisaje abrupto muy pedregoso, desde donde se veía entre los claros del bosque encantadoras vistas del pueblo derramado ladera abajo, coronado por su castillo. Entre las nubes blancas y grises que se paseaban por el azul apareció una bola gorda y blanca, era el radar meteorológico que manda a los móviles la hora exacta cuando caerá la lluvia, y otras misceláneas, a la que los modernos son tan adictos. Llegamos a una hermosa dehesa con bellas encinas que extendían sus brazos centenarios con gracia andaluza, y donde las vacas con miradas bobaliconas se preguntaban que vicho les había picado a esa docena de humanos, después bajamos a un bosque mediterráneo donde las jaras, los arrayanes, los cantuesos y otras especies olorosas fabrican en silencio sus perfumes, mientras el romero nos alegraba con sus humildes florecillas azul pálido, aquel sitio tan bucólico nos pareció apropiado para un piscolabis, aparecieron las botas de vino, los frutos secos y algún que otro queso que nos supieron a gloria. Un poco más lejos nos sorprendió el pequeño embalse de las minas del Castillo con reflejos mercuriales y un poco más adelante las ruinas de la antigua estación del ramal del ferrocarril que aprovechaba el paso del que venía de Río Tinto transportando para llevarlos al puerto, allí había un ingenio curioso donde le daban la vuelta a la locomotora del tren, nos pareció un sitio bonito para el picnic, consumidos los mini o maxi bocadillos, postres y chuches, apareció otro grupo de senderistas con mucho “empaque” con los que intercambiamos impresiones, uno de ellos dijo llevar en su mochila un remedio para conservar el corazón en forma, las andakanas mayores echaron un trago de un licor sacado del tonel del propio Baco.

Subimos hacia el pequeño pueblo de las Minas del Castillo para hacernos una foto ante las ruinas de la capilla donde los antiguos mineros y sus mujeres dejaron suspiros y plegarias a los pies de la Virgen.

El agua que el radar daba para las 4 se adelantó y con un cielo ya cubierto empezó a caer en pequeñas gotas cubriendo la sierra de misterio y embrujo, y con ese ambiente que lleva al ensimismamiento regresamos a los coches y a nuestras casitas con la incógnita de cuando las circunstancias nos proporcionaran un nuevo reencuentro, hasta entonces cuidaros y no perder la serenidad. Solo Dios es eterno.

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor

miércoles, 13 de enero de 2021

Puente Gadea al embalse del Corumbel Bajo. 9-1-2021

 Primera salida Andakanos 2021

Hace pocos días dejábamos atrás el 2020 con alivio pesaroso y entrabamos en el 2021 con esperanza templada. La señorita Filomena dejó su manto de armiño sobre tres cuartas partes de España, y en Sevilla 10 andakanos con frio y alegría partíamos al encuentro de otros 4 que nos esperaban en La Palma del Condado, el grupo ya completo nos dirigimos hacia el paraje de Gadea y allí en un recodo del puente del mismo nombre, dejamos los coches, para emprender el sendero por la futura vía verde, que otros tiempos fue la vía férrea que conducía los minerales de las minas de Río Tinto hasta el puerto de Huelva.

La ruta corre paralela al Río Tinto, único en el mundo en sus características que da a su entorno ese paisaje metálico donde los rojos, violáceos, ocres y grises se diluyen en matices infinitos, en el recorrido encontramos antiguos molinos aún en pie, que eran accionados por la fuerza del agua, donde los hombres del lugar cambiaban los granos en harina para el bendito pan, base de su alimentación.

En la ribera, la vegetación es pobre y solo sobreviven los eucaliptos traídos de las antípodas que se que se agarran a todos los terrenos. Caminamos lentos por ese paisaje mágico hasta que en un recodo del río tomamos otro sendero esta vez por un bosque de pinos donde la jara se prepara ya para su explosión blanca en primavera, subimos un pequeño repecho y dimos vista al pantano del Corumbel Bajo que, aunque bajo de nivel, no deja de dar al paisaje esa sonrisa que, los rayos del sol le sacan al agua en quietud.

Llegó el momento de buscar un rincón soleado para el picnic, y lo encontramos en la orilla del Tinto, donde pasamos un rato grato y nutritivo, no faltaron bombones, turrones, higos secos y mazapanes, vestigios de las pasadas fiestas.

Regresamos a los coches por el mismo camino, aunque la luz del sol ya en declive da matices nuevos al mismo paisaje, ya desde el puente divisamos en la cresta de las colinas, grupos de vacas pastando entre pinos aislados, lo que nos hizo volver al planeta Tierra por si alguno se había perdido en Marte. Y ya en tierra volvimos a los coches y a nuestras casitas contentos y agradecidos como siempre, de haber vivido un día hermoso y por qué no Feliz.

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor

sábado, 19 de diciembre de 2020

De la estación de El Ronquillo a la de la Rigüela 12 de diciembre de 2020

 El 12 de diciembre de 2020 las murallas de Sevilla se abrieron y diez andakanos salieron de ella deseosos de vivir un día de naturaleza y amistad. Nos dirigimos a El Ronquillo donde otros cuatro del grupo nos esperaban en la antigua estación de tren, donde termina la vía verde de El Ronquillo, pero el camino minero continúa hasta San Juan de Aznalfarache y en esa dirección partimos. La temperatura y el sendero muy agradables, nos acompañaban lentiscos, acebuches, esparragueras, Tarai y la nota de color azul-violeta del romero en flor junto con el blanco de algunas margaritas derramadas por las praderas.

En la Sierra Norte los verdes en sus infinitos matices se adueñan del paisaje, los ocres del otoño solo asoman en el fondo de los barrancos donde corren arroyuelos camino de la Rivera de Huelva, por allí también había un grupo de álamos blancos que nos transportaron a un paisaje nevado y de vez en cuando las altas copas de los eucaliptos nos hacían mirar un cielo lleno de hermosas nubes blancas y grises que jugaban a tapar el sol.

En los prados inclinados de las colinas las vacas blancas pastaban tranquilas, evocando un paisaje asturiano, y así entre paisajes tan evocadores llegamos hasta la central eléctrica de Cala, pintada en blanco y azul, en su fachada se leía el año de 1.927, haciendo en su interior ese mágico trabajo de transformar la energía del salto de agua en luz. Volvimos hacia atrás por el mismo camino haciendo un alto para comer en el mejor restaurante del lugar, donde Enrique había reservado, donde nos esperaba con Miguel, Loli y María. Las botas de vino dieron varias vueltas mientras cada cual comía sus viandas y a los postres circularon turrones y chocolates, pero lo más sorprendente fue la aparición de un gnomo navideño cantando villancicos y con una botella de Cazalla para invitarnos a un chupito y poner así la nota más festiva, entre el vino y el chupito se despertaron las nostalgias del pasado y yo un poco achispada caí en un dulce sopor, soñé con un grupo de gente “Kanosa” caminando por las cumbres de Ordesa entre senderos y cascadas y recorriendo valles y cimas por los Picos de Europa y bajando entre viñedos a recónditos monasterios de la Riveira Sacra y por iglesias románicas de los pirineos catalanes y un lugar mágico que llaman Las Merindades, Andorra la Vella, Cazorla la recóndita y espléndida, etc, etc…y cuando abrí los ojos, no había soñado,… era que los del grupo “despiertos” habían evocado todos aquellos lugares de belleza y bondad, donde habíamos compartido tantos hermosos días. Por todo ello damos las gracias a Dios y a la vida, a los artífices del grupo que somos todos y cada uno de nosotros.

¡Nos vemos!

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor

viernes, 30 de octubre de 2020

Inicio de curso 2020-21 en El Ronquillo, 24-10-2020

Sevilla amaneció envuelta en un velo de niebla, y las hojas volaban de los árboles como mariposas en busca de su metamorfosis.

Era 24 de octubre de 2020, primera salida de los andakanos en este año tan diferente, gracias a un bichito coronado que nos trae a todos en vilo.

Salimos 12 de la Universidad, y en la gasolinera de El Ronquillo se nos unieron 5 andakanos más, entre ellos una nueva pareja que, aunque jóvenes ya andan con kanas, y ojalá se queden e inyecten savia nueva al grupo, ellos son Cecilia y Javier, hija y yerno de Mercedes Flores. Atravesamos El Ronquillo y bajamos hasta el pantano de La Minilla, hasta el aparcamiento que hay junto a la vía Verde que discurre por el trazado del antiguo ferrocarril que unía San Juan de Aznalfarache con la zona minera de Cala. El día no podía ser más hermoso, ya que la niebla dio paso a un cielo azul y limpio sobre el que se dibujaban las siluetas de la sierra con sus tonalidades verdes reflejadas en el agua. Los Andakanos estábamos alegres y animados por el reencuentro tan deseado y el día tan hermoso para disfrutarlo que nos regaló el otoño.

El camino también era hermoso, con el agua siempre a la vista, y en las dehesas los cerdos negros tendidos al sol, o las ovejas y vacas dispersas por las praderas, o trepando por las laderas. Llegamos al final “oficial” de la vía Verde pero seguimos el camino hasta llegar a un puente sobre el arroyo de El Burro, que había quedado en sus hierros, allí nos volvimos hacía una zona de merenderos donde nos esperaban María y Enrique, que no quisieron faltar a este primer encuentro, allí bajo un viejo eucalipto montamos el restaurante, con bocadillos propios y 2 botas de tinto paseándose entre los comensales, a los postres se dieron cita variedades de Bombones que salieron de las mochilas para endulzar este primer encuentro.

Volvimos a nuestros hogares oxigenados y satisfechos, y como no agradecidos a la vida, a la naturaleza y ala amistad que nos une para poder gozarla en compañía.

Hasta la próxima, ¡cuidaos mucho!

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor