miércoles, 17 de noviembre de 2021

Circular por Los Marines. 13-11-2021

La madre Tierra lanza gritos de socorro por su piel cuarteada, su aire contaminado y sus mares emplasticados; para remediarlo el G20 se reúne en cumbres borrascosas para firmar acuerdos que saben no van a cumplirse. En Sevilla los grandes cruceros atracan en “Las Delicias” soltando un montón de turistas que pasean en coches de caballos por avenidas y parques, y seis andakanos nos vamos a la sierra a respirar un aire un poco más puro y sorprendernos con la belleza otoñal del paisaje. Después de parar en “Juanito” para el desayuno, (que tampoco es lo que era) nos vamos a Los Marines donde nos espera Juana, y así completamos el grupo.

Atravesamos el pueblo con la torre de su iglesia rematada de azulejos blancos y azules, arropada por sus casas blancas adornadas con macetas, y salimos a un sendero circular que Justo sacó de “no sé que sitio” por internet, fue bonito por lo variado, pues, aunque sea la misma sierra presenta diferentes aspectos, unos tramos eran abiertos a un horizonte delatado al infinito, en otros caminamos bajo el dosel de gigantes alcornoques con sus ramajes extendidos dejando filtrar la luz.

Los castaños vestían sus trajes dorados y desde sus troncos leñosos nos miraban caras sorprendidas, el último repecho nos devolvió al pueblo donde buscamos una cerveza fresca al pie de la torre, nos sirvieron regular y lento, pero descansamos y nos reímos un rato, de regreso a Sevilla paramos para un café en Valdeflores y llegamos a la capital cuando ya el sol se había escondido dejando una estela rosada en el horizonte.

Oxigenados y contentos cada uno volvió a su hogar, saludos a los que no pudieron acompañarnos, y que sepan que donde hay un grupito del gran grupo allí estamos todos los Andakanos.

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor

sábado, 30 de octubre de 2021

Inicio de curso 2021-22 en Ubrique. 23 y 24 de octubre de 2021

Las hojas que nacieron en primavera, preparan sus colores para pintar el otoño. En la isla de La Palma la tierra llora lava, arrancando lagrimas a sus habitantes. El covid 19 anda escondido por los rincones quien sabe con que intenciones. Y los Andakanos nos vamos a estrenar curso a la sierra de Cádiz.

En la gasolinera de siempre nos dimos cita los 11 participantes y después de un cálido reencuentro nos dirigimos a Ubrique. Aparcar la Mejorana en un pueblo a tope de coches fue complicado, pero por fin comenzamos a andar por la Calzada que hace más de dos mil años construyeron los Romanos para unir Ubrique con Benaocaz, algunos tramos están bastante deteriorados, pro en otros se aprecian bien los canalones y alcantarillas para recoger el agua de la lluvia.

Subimos despacio, no por la dificultad del camino sino para contemplar la belleza del paisaje, donde los gigantes de piedra cambiaban de color según que luz o sombra los cubría. Llegados a Benaocaz nos dimos un paseo por sus calles empinadas con sus casas encaladas y sus rincones con encanto, frente al ayuntamiento con sus arcos abiertos a la plaza nos tomamos un café y convenimos que la vuelta no la haríamos andando, los hombres se fueron en taxi para buscar los coches y las mujeres a pasear el pueblo.

Ya entrada la tarde nos fuimos para el hotel Sierra de Ubrique, a las afueras del pueblo rodeado de paredes de piedra donde se reflejaba la luz del ocaso. Nos reunimos en el patio/jardín para tomar una cervecita y contarnos historias antes de la cena que disfrutamos más tarde en el interior.

El domingo 24 después del desayuno nos fuimos a callejear el pueblo de Ubrique, la calle principal nos llevó al ayuntamiento e iglesia emplazados en una bonita plaza, seguimos caminando apreciando bonitos rincones y casas hasta encontramos con un edificio que nos llamó la atención por su gran arco de entrada, era una antigua iglesia, hoy el centro de interpretación de los restos arqueológicos  y ajuares encontrados en los yacimientos romanos de la ciudad romana de Ocuri que más tarde visitaríamos. Un joven lugareño nos explicó la historia del edificio y su contenido con maestría, sencillez y amabilidad, quedamos encantados.

A las 12 teníamos la cita para visitar el yacimiento ya mencionado, allí nos esperaban María y Enrique que se unieron al grupo. Nos acompañó en la visita Isabel, también ubriqueña que hace su trabajo con especial cariño y entusiasmo, haciendo la subida amena y menos ardua , pues teníamos que subir hasta la cima de la montaña donde está la ciudad, antes pasamos por la necrópolis, esparcidas las tumbas  entre piedras y malezas, más arriba encontramos restos de viviendas el panteón muy bien conservado con su bóveda de medio cañón y sus hornacinas para las cenizas y dioses, ya casi arriba la muralla ciclópea  que da entrada al foro, los baños, tabernas y otros lugares comunes, entre tanta piedra el campesino que encontró el yacimiento, en el siglo XVIII, Juan ……., se construyo su casa que hoy forma parte del conjunto. Casi en la puerta de su casa se encuentra el acebuche centenario con su tronco retorcido contemplando desde su silencio el paso del tiempo y las civilizaciones. Por todas partes de la montaña se encuentran las cabras Payoyas confundidas con las piedras rumiando despacio las hierbas para que sus quesos sepan sabrosos.

En el mismo recinto y debajo de un hermoso olmo con vistas a los gigantes grises y al cielo azul con pinceladas blancas, comimos a gusto servidos con simpatía por una familia encantadora.

Antes de la caída del sol emprendimos el regreso, agradecidos por seguir vivos y tener un grupo tan estupendo con quien poder compartir momentos de amistad y contemplar juntos esos paisajes abiertos que ensanchan el espíritu.

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor.

lunes, 2 de agosto de 2021

Punto y final del curso senderista 20/21

 

 Como si fuera el epílogo de una gran obra literaria, quiero dirigir estas sentidas palabras a la familia Andakana que me ha acompañado en las rutas a lo largo del año y sin olvidar a los ausentes por distintos motivos.

      Ya vamos alcanzando una edad que por ley de vida, se intuye el último tramo del sendero –aunque espero que sea largo y fructífero- y todavía experimentemos juntos muchas vivencias.

       Me siento un ser privilegiado y orgulloso de verme rodeado y arropado por tan extraordinarios compañeros y amigos que me han hecho disfrutar de  tan buenos momentos por los caminos que hemos recorrido.

       Quiero hacer una mención especial a nuestro “guía supremo”, Justo –con el apoyo por supuesto de Enrique G. y el soporte de Encarnita y María-por su inestimable trabajo en la elaboración de las rutas y alojamientos. Gracias a ellos hemos disfrutado de unos fabulosos paisajes, comidas y estancias, pero yo resaltaría por encima de todo los inolvidables momentos de convivencia entre buenos amigos.

        Reitero las gracias, un abrazo para todos y hasta el próximo curso,

        Miguel

lunes, 28 de junio de 2021

Fin de Curso en la Alpujarra. Lunes 7 de junio de 2021

 A pesar de la incertidumbre a la que estábamos sometidos con la pandemia del COVID-19 finalmente hemos podido realizar nuestra salida senderista del verano 2021; planeó sobre nosotros conformarnos con una salida de convivencia análoga a la del 17 de junio del año pasado en La Dehesa de Abajo donde disfrutamos de un campestre almuerzo pero nada que ver con nuestra tradición.

Hemos elegido como destino Fin de Curso 2021 “Las Alpujarras” y se han podido apuntar Encarnita y Justo; Lola y Miguel; Mari Trini y Juan Manuel; Mercedes P. y José Francisco; María G. y Joaquín; Mercedes F.; María y Enrique, es decir, un total de trece amigos.

El lunes 7 de junio a las 8,30 horas partimos desde la gasolinera de Cepsa de la calle Pino Albar y paramos a desayunar en todo un clásico como es “Don Polvorón” de Estepa. Aquí tomaron posesión de la tesorería Mercedes F. y Mari Trini, a las que desde aquí agradecemos su buena labor. No faltó adquirir unos ricos mantecados para dar cuenta de ellos en el momento oportuno. Continuamos nuestro viaje hasta llegar a nuestra primera sorpresa “Soportújar” que nadie conocíamos. Mientras recorríamos este pintoresco pueblo nos pusimos al día de lo que fue la idiosincrasia de La Alpujarra que aunque estuvieron habitadas por romanos y visigodos fueros los musulmanes los que le dieron su aspecto actual. Los moriscos granadinos se recluyeron en este lado de Sierra Nevada cuando el Reino de Granada cayó ante los Reyes Católicos en 1.492 pero aquí supieron instalarse y sembraron los campos de árboles frutales, cultivos en terrazas convirtiendo las laderas en auténticos vergeles, haciendo canales y acequias durante ochenta años hasta que fueron expulsados a otras regiones de la península a raíz de la “Rebelión de los Moriscos”. Únicamente dos familias de cada pueblo pudieron permanecer con el cometido de enseñar a los nuevos habitantes llegados de Galicia y Castilla la forma de trabajar y cultivar estas tierras. El pueblo de Soportújar fue repoblado por personas de origen gallego trayendo sus costumbres y leyendas sobre meigas, aquelarres y rituales y hoy los vecinos del pueblo han transformado las leyendas en “reclamo turístico” denominándose el “pueblo de las brujas”. Visitamos la “Cabeza de la Baba Yaga”, la “Fuente de la Fertilidad” y sobre todo el bonito mirador de “El Embrujo” con la famosa fuente de las dos brujas y el caldero donde nos hicimos fotos para el recuerdo y desde el que se disfrutaba de unas vistas sobre la sierra magníficas; luego llegó el turno del mirador del Aquelarre donde se supone que se llevaban a cabo los aquelarres y rituales iniciáticos. Las calles guardando la típica estética de los pueblos alpujarreños con retorcidas callejuelas, sus “terraos” que son cubiertas planas de las casas con sus chimeneas en forma de obús de cuatro ojos con un sombrerete plano y los “tinaos” que son unos pasadizos sostenidos por vigas. Queda para otro viaje visitar el centro de meditación budista “O Sel Ling” al que se puede ir andando en más de tres horas o por carretera. Nos marchamos de este pueblo con el agradable sabor de haber iniciado el viaje con “buen pie” llegando a Pampaneira, primer pueblo del Barranco de Poqueira, para comer en el restaurante Casa Julio que habíamos reservado previamente. Nos tenían preparado un menú de dos platos y postre que podían elegirse al gusto de cada uno y casi todos tomamos el cocido de hinojos que tan celebrado y recordado era por muchos de los asistentes. No faltó la sopa alpujarreña y el típico plato alpujarreño de patatas a lo pobre, cebolla, pimientos verdes, huevos fritos, morcilla, chorizo y jamón. Después de reposar el almuerzo nos dirigimos a Bubión, otro de los pueblos pintorescos del Barranco de Poqueira, para tomar posesión de nuestro alojamiento en el Hotel Villa de Bubión que nos dejó muy satisfechos excepto la lentitud del recepcionista en dar las llaves de las villas.

Aquí no acabó el día ya que todos estábamos deseando hacer más cosas así que aprovechando que el día es largo nos desplazamos a Pitres para realizar un pequeño sendero que nos llevó hasta una cascada del río Bermejo conocida por “El Chorreón”. Nuevamente fotos que nos permitirá recordar tan agradable momento con la naturaleza, aquí la temperatura bajó y la alta humedad hizo que algunas personas se protegieran del cambio de temperatura. Hecho el recorrido inverso hasta los coches decidimos cenar en el hotel de Bubión y así no alargar más el día; fue una cena tranquila, reposada y satisfactoria.

Fdo.: Enrique y María

Martes 8 de junio de 2021, sendero del río Trevélez

 En la mañana de este día 8 de Junio, reconfortados con un suculento desayuno en Las Villas de Bubión, partimos hacia Trevélez, por una carretera muy estrecha con abundantes curvas y ciclistas, para hacer el  sendero programado.

Hemos subido hasta la parte de en medio y aparcado debajo de un hermoso y frondoso Tilo, al lado de una excelente fuente.

Después de la foto de salida y despedirnos de Mercedes y José francisco, que se quedaron en el pueblo, iniciamos el sendero junto al rio Trevélez cuajado de rosas silvestres, mejoranas, peonías y preciosas coronillas, bajo los tilos junto a chopos, fresnos y cerezos cargados con sus rojos y apetitosos frutos. Destaca el contraste del rojo de las amapolas y el amarillo de las coronillas.

A continuación se abre la naturaleza aún más y vemos chopos negros y moreras de las que comentamos que lleva un gran desfase en tiempo de maduración respecto a las de Sevilla, en las que el fruto ya ha madurado y caído, mientras que aquí está empezando a apuntar.

En un punto del precioso y sombreado camino, el rio se derrama sobre un pequeño valle formando multitud de riachuelos, dando lugar a una sensación de frescor inigualable. Al finalizar el valle se van cerrando sus cursos y vuelven al torrente principal, dejando detrás un manto de verdor y belleza sin par.

Continuamos el sendero con dirección a Jerez del Marquesado, buscando el Horcajo o confluencia de otros dos cuya fusión dará lugar al rio Trevélez. Así entramos en el Parque Nacional de Sierra Nevada, donde encontramos un árbol muy peculiar llamado SALI de donde se obtiene la base de la aspirina (Ácido Acetil Salicílico).

La descripción de todo el panorama vegetal como siempre corre a cargo de nuestra querida Encarnita que no escatima esfuerzos para darnos una clase magistral cada vez que le solicitamos su opinión. Gracias Encarnita.

Sobre el camino y su transcurso, Justo, ayudado por Enrique, nos mantienen puntualmente informados y sin perdida. Nos indican ahora que hemos llegado al Puente De Los 14 Ojos. Los más incrédulos nos pusimos a contarlos para comprobar si el nombre era correcto. Lo era.

Al final no pudimos llegar al Horcajo por estar anegado el sendero, repusimos fuerzas con los bocadillos y dimos buena cuenta de las botas de vino. Ya en Trevélez recogimos a José Francisco y Mercedes, tomamos un café y nos pusimos en marcha para visitar Pampanéira, pueblo muy turístico donde sobresalía la iglesia de Santa Cruz.

Una vez duchados y arreglados, nos fuimos al pueblo de Bubión a degustar una excelente cena, el plato más solicitado fue la sopa alpujarreña.

Fdo.: Juan M. y Mari Trini

Miércoles 9 de junio de 2021, Las acequias de Mecina-Bombarón

 

Amanece de nuevo para el grupo de senderismo Andakano. 

Estamos en uno de los pueblos más bonitos del imponente Barranco de Poquéira en Las Alpujarras granadinas, espléndido y deslumbrante, con el Mulhacén asomándose mientras ve por donde escurren sus aguas como lágrimas que no volverán.

De entre los tres pueblos que se asoman a dicho barranco, estamos en Bubión, a nuestra derecha e izquierda tenemos Pampanéira por debajo y Capiléira en su parte más alta.

Después de desayunar en compañía de nuestros amigos senderistas, nos dirigimos a Mecina-Bombaron desde el que comenzaremos la Ruta de las Acequias. 

Una vez en el pueblo, buscamos el inicio de la ruta entre sus muy empinadas calles, y llegamos a la plaza donde aparcamos.  El recorrido hasta dicha plaza fue corto por no decir vertical en la que los coches son sometidos a una dura prueba por la falta de costumbre ante cuestas tan duras.

Costó algo de trabajo colocar los coches en la plaza totalmente ocupada. Allí nos encontramos con una señora que a todos nos parecía de avanzada edad, 😖 regando sus preciosas macetas y con la que mantuvimos una conversación sobre sus bonitas plantas y los habitantes del pueblo, escasos según nos explicó; como anécdota me sorprendió que había nacido en la misma casa donde vivía desde hacía más de 80 años. !Entrañable señora¡

Comenzamos el sendero por calles que ponían a prueba nuestra capacidad de avanzar, las cuales y a escasos metros nos puso en la acequia alta, motivo de nuestro recorrido.  

Pronto empezamos a encontrarnos con imponentes y enormes castaños centenarios, encaramados milagrosamente en sus laderas escarpadas y empinadas, las raíces de estos castaños nos explicaban parte de su larga historia, en ellas podemos ver e interpretar a nuestro antojo; caras, demonios, gárgolas y animales o dragones retorcidos, pero de extraña belleza.

La acequia que nos acompañará durante nuestro recorrido estaba sin agua, aunque con señales de haberla contenido, la explicación llegó pronto pues nos encontramos con una cuadrilla de hombres que desbrozaban y arreglaba el tramo por donde pasábamos, habían desviado el agua para poder trabajar. 

El recorrido por esta primera parte era muy bonito y agradable, se prestaba a admirar el lejano paisaje y tomar fotografías tratando de perpetuar esta hermosura en nuestras cámaras... aunque nunca se logra del todo, lo que sí nos llevaremos son las bonitas vistas que nos recordarán el día que estábamos viviendo. Algunos tramos eran de una vegetación y frescor muy agradables que nos sirvieron de descanso y recompensa al esfuerzo. 

A medio camino, encontramos una bifurcación que nos creó algunas dudas, pero al comprobar que las señales que indicaban el camino estaban bien nos hizo tomar la determinación de seguirlo.  

Fue un camino polvoriento, seco, y desprovisto de sombra, hasta que dichas señales nos encaminaron de nuevo a la acequia alta desde donde pretendíamos pasar a la acequia de abajo y no conseguimos. Por allí encontramos algunas casas y explotaciones agrícolas de cierto tamaño entre las que reconocimos guisantes y habichuelas verdes, estaba seguro que el agua de inmejorable calidad no le iba a faltar. El recorrido fue casi todo por el filo de la acequia, la cual por aquella parte nos aportaba su cantarín soniquete. Sentados en el filo de dicha acequia decidimos comer nuestros bocadillos con una buena y cómoda sombra, después algunos decidimos refrescar también nuestros ardientes pies en sus aguas...y doy fe que nos supo a gloria, después del caluroso caminar. 

Por el sendero encontramos unas eras empedradas que se utilizaban para la trilla de los cereales que como sabemos consiste en la separación del grano de la paja que se empleaban para el consumo propio pues en dichos pueblos formaba parte importante de la alimentación con unos hermosos y ricos panes que hacían de forma artesanal y que aprovechaban de mil maneras.

La vuelta no la hicimos por la acequia baja como pretendíamos, pero realmente no lo echamos en falta, pues era un camino precioso, refrescante y variado en su paisaje y arboleda. 

Cuando empezamos a coincidir en lo que habíamos recorrido en la primera parte ya corría de nuevo el agua por ello fue algo distinto y natural. 

Entre la vegetación casi de improviso aparecieron las casas y los peculiares terraos con sus típicas chimeneas, que nos indican que el sendero había terminado. 

Un nuevo y bonito día para recordar.

Fdo.: Joaquín y María

miércoles, 16 de junio de 2021

Jueves día 10/06/21: Ruta Pueblos del Poquéira

Amanece un día espléndido para enfrentarnos al reto del cuarto día por los caminos de esta maravillosa zona de nuestra entrañable Andalucía, como es Las Alpujarras, que ciertamente, aunque no es la primera vez que la pisamos no deja de sorprendernos.

 Como es de rigor, comenzamos la jornada con un abundante desayuno y un poco de charla y nos preparamos para una ruta que promete dura, pero algo distinta en el sentido de que no hay que utilizar los vehículos para desplazarnos, ya que empezamos desde el mismo Bubión, cosa que se agradece porque evitamos tantas curvas.

 Nos dirigimos a la parte baja del pueblo y después de la foto de salida de rigor, recorrimos algunas calles de la parte antigua o Barrio Bajo, que no conocíamos y que nos sorprendió agradablemente. En la salida del pueblo para incorporarnos al sendero que viene de Pampanéira, se recorre un agradable camino con higueras dando sombra, así como nogales y algún cerezo, bancales y alguna acequia. Y se observa algún que otro lugareño labrando sus pequeñas huertas, algunas con manzanos, perales y cerezos, y regando porque lo que no falta es agua.

Iniciamos un fuerte descenso con tramos de alguna dificultad por lo escarpado del terreno, aunque para dar sombra no faltaban castaños, algún roble y mucho matorral. Al final de la bajada del barranco llegamos al Puente del Molino, junto al que se encontraba descansando una cabra montesa que parecía preñada y que no se inmutó al vernos; pasado un rato se levantó y continuó su camino. Descansamos, sonido rugiente de las aguas que bajaban con fuerza, fotos de recuerdo, cambio de impresiones e inicio de un duro ascenso hacia Capiléira.

 La subida a Capiléira de más de 1,5 kms., aunque bastante exigente, tiene tramos con mucha sombra debido entre otros a castaños centenarios y variedad de flora, llegamos al Puente Chiscar, donde hicimos una parada y por fin el hermoso pueblo de Capiléira. Nos refrescamos en una fuente de agua fresca y cristalina y por supuesto seguimos refrescándonos, pero esta vez el gaznate. Aquí se incorporaron Mercedes P. y José Francisco, que no han podido recorrer los senderos por problemillas de movilidad de este último.

Ya estaba previsto e íbamos sin los bocatas y nos dimos un homenaje con un opíparo almuerzo. La sobremesa se alargó bastante porque siempre es agradable disfrutarla en compañía de buenos amigos.

Como colofón a la jornada tan intensa y teniendo en cuenta el abundante almuerzo, acordamos cenar solo a base de fruta, cosa que hicimos en la terraza de algunas de las viviendas, hasta que nos retiramos a descansar.

En esta última cena hubo un pequeño fallo y es que a algunos comensales se les antojó acompañar la fruta con alguna latita de atún, pero no fue posible porque los anfitriones no disponían de suficientes latitas (jajaja). Amén.

Fdo.: Loli y Miguel