jueves, 23 de junio de 2022

Fin de curso 2022. Sierra de la Estrella, Portugal. 12 al 18 de junio

Un año más los amigos andakanos cerramos el curso con ilusión, en los días del 12 al 18 de junio, el lugar escogido ha sido la sierra de la Estrella en el vecino Portugal.

Dejamos Sevilla con calor, aunque solo fue un preludio de lo que vino después. En la gasolinera de “las cuartillas”, la mejorana con Encarnita, Justo, Mercedes, Juana y Blanca, nos encontramos con el único coche que nos seguiría ese día, con Loli, Miguel, Conchi y Damián. Los 9 emprendimos la marcha hacia la vía de la plata, acompañados por campos de girasoles en el primer tramo, para seguir luego con onduladas dehesas de encinas y más tarde con viñedos extremeños. En Almendralejo hicimos la primera parada para café y estiramientos, y ya en la provincia de Cáceres otra para la visita cultural al pueblo de Coria, con su bonita catedral del siglo XIV, gótica, pero sin columnas de soporte que es lo que la hace especial, está dedicada a la Virgen en su Ascensión Gloriosa. Actualmente tiene en su recinto una exposición interesante “Vestigium” con el tema de la Sabana Santa (Sindone de Turín), ya que la catedral tiene una copia allí expuesta y toda la información científica complementaria, además se encuentra también expuesto el mantel de la última y Sagrada Cena, original que un obispo de Coria se trajo de Roma junto a otras sagradas reliquias también expuestas. Después de esa visita al pasado volvimos al presente cada vez más caluroso hasta encontrar una sombra que nos acogiera para reponer energías, gracias a la Mejorana que nos ofreció cerveza fresquita y al buen café que nos preparó Justo salvamos con buen humor el rato de relax. Seguimos buscando la “Estrella” entrando en Portugal por Ponte Segura, donde también hacía calor, tela. A pesar de la sierra donde derramando sus casas por las laderas de las colinas encontramos el pueblecito de Manteigas, a unos 4 kms hacia abajo encontramos la Quinta de Leandres donde teníamos reservada nuestra estancia por unos días. Una agradable piscina nos dio la bienvenida y cada uno recibió su llave y su cama, algunos un armario, y otros solo unas perchas, aunque todo limpio y atendidos con agrado. A las 20 horas portuguesa nos fuimos a cenar a un restaurante “cutre” que nos costó encontrar por estar alejado del centro. Al salir una luna casi llena nos saludó y pasamos un rato agradable con ella, su luz nos acompañó hasta nuestras camas que cogimos con placer.

Día 13, San Antonio.

Desayunamos a las 8 horas y salimos hacia las cumbres de la Estrella con paisajes bellísimos de colores tan variados que ni las paletas de todos los impresionistas juntos podrían imitar, y que la naturaleza nos regala generosamente para disfrute de todos.

Nuestros senderos se iban a desarrollar en torno al valle glacial del río Zézere, que hoy está ocupado por cultivos varios y caseríos humanos, pero las paredes que sostenían el hielo quedan ahí, armazón de paisajes singulares donde las piedras gigantes susurran los ecos de otras épocas como libros vivientes para aquellos que se dignan abrirlos con respeto e ilusión. El sendero de este día recorría un bosque de hayas con luz danzando entre sus hojas y sus ramas formando un dosel de sombra allá en la altura para poder caminar y disfrutar a pesar del calor. También había una parte donde el bosque estaba formado por grandes abetos de troncos recios y derechos de gran altura donde sus copas se perdían en el azul.

Llegamos al punto geodésico con diferentes vistas de los valles vecinos, trago de vino y frutos secos para contemplar los paisajes con mejor visión. Bajamos bajo la sombra protectora de abetos y hayas hasta los coches. Una vez más la empresa “mejorana” nos ofreció cerveza fresca que nos supo a gloria. Regresamos al pueblo para hacer compras. A las 20 horas cena en el bonito restaurante de Serradalto con vistas a la sierra.

Después de cenar nos dimos un paseo a la luz de la luna, subimos hasta la iglesia de la Misericordia y nos acercamos a un palacete que nos recordó el pabellón de Portugal en Sevilla, el pueblo estaba silencioso o dormido y a dormir nos fuimos también nosotros

Día 14

Nos fuimos con los coches al lado opuesto del glaciar, en una zona donde las morrenas glaciares dejaron piedras gigantes redondeadas y lisas y cubiertas algunas con tapices de musgo y líquenes de variados colores. Estas piedras son llamadas “los poyetes blancos” pues cuando las primeras nieves cubren de blanco las piedras los lugareños dicen: ya está aquí el invierno porque “los poios están brancos”. El camino circular nos llevó a miles y millones de años atrás atrapados en granito de formas pintorescas y muy originales, en una zona el paisaje nos recordó el Torcal de Antequera. El suelo estaba completamente alfombrado de matorral bajo en flor, con colores amarillos, violetas, rosas e infinidad de verdes, tan hermoso que era difícil captarlo en fotos por mucha resolución que tengan las cámaras modernas. Seguimos caminando por la alfombra floral, buscando un hueco para posar los pies y así se nos pasaron 4 horas, pasando por el punto geodésico al que no pudimos acceder por no encontrar el camino. Terminado el sendero no encontramos una mala sombra que nos cobijara y bajamos hasta un bosquecillo de abetos que, si nos dio sombra, pero también tantas moscas que no pudimos descansar. Camino de vuelta nos paramos en un rincón natural pero turístico llamado el Pozo del Infierno por sus aguas oscuras, una cascada escasa bajaba por una pequeña garganta formando pozas donde algunos toman su baño, había poca agua y poco encanto. Llegamos a casa con el tiempo justo para tomar una ducha y saludar a los 4 andakanos que se unían al grupo, Mari Trini, Juan Manuel, María y Enrique, y ya los 13 nos fuimos a cenar en el restaurante “A Cascata”, también con vistas a la sierra. Fin de una jornada feliz.

Día 15: Tocaba día cultural en el ecuador del periplo.

Nos fuimos hasta el pueblecito de Gouveia en el valle de la Almouraina donde el terreno es mucho más abrupto y poco grato por la calima que teníamos encima. Visitamos la iglesia de San Pedro en la plaza principal del pueblo, iglesia sencilla con su fachada cubierta de azulejos blancos y azules. En el lateral de la plaza otra iglesia con azulejos, sede de alguna hermandad local, en la misma plaza asistimos a una danza tipo indú ejecutada con gracia por un grupo de jóvenes locales, pasamos un ratito agradable sentados al fresco. Nos fuimos a otro pueblo, Folgosinho, donde las casas de granito y sus fuentes y muros adornados con versos escritos en cerámica de color, lo hacía algo más especial, así como su iglesia de San Faustino, con el santo plantado de brazos caídos y cara de bueno. Pero lo más original del pueblo es el castillete mirador de Viriato que corona una pequeña colina de mármol blanco y rosado, con su torre del reloj viendo pasar el tiempo.

Bajamos a l pueblo de linhares para comer, pero el único bar restaurante estaba cerrado, así que nos fuimos a otro pueblecito donde una simpática mujer nos acogió con alegría y nos preparó un menú sencillo y sabroso que apreciamos mucho, la poca ventilación del local no nos causó molestia, pues las paredes de piedra, los buenos postres caseros, y el agrado y simpatía de la señora mesonera suplieron la incomodidad. El resto de la tarde lo pasamos en la playa fluvial del río Mondego, algunos con los pies en el agua de un canalito a la sombra de los tilos, y otros con baño de cuerpo entero en el río. La cena esta noche la hicimos en el alojamiento con las viandas que previamente se habían comprado.

Jueves 16. Corpus Cristi en Sevilla con alfombras de juncia y romero, y para los sevillanos en la sierra de la Estrella cuerpos al monte, esta vez en otra zona del glacial Zézere de formaciones graníticas diferentes, formando picos de sierra muy afilados. Al sendero de los Cántaros se accede por un ascenso de escalones de piedras muy pronunciado y algunos quedamos en el primer tramo. El camino, aunque señalizado era más bien intuitivo y sin el gps y sobre todo la pericia de Justo puesta a prueba el macizo rocoso con la laguna de los cántaros no la habrían encontrado. Las vistas maravillosas del valle estaban cubiertas de calima y no pudieron disfrutarse mucho.

Loli y Blanca se quedaron en el hermoso parque natural en donde comenzaba el sendero, había en el parque cómodos merenderos con barbacoas con techos a 4 aguas muy pintorescos y cómodos, el río Zézere que atraviesa el parque llevaba poca agua, cosa que extrañaba mucho a los lugareños que llegaron con sus meriendas a pasar el día festivo en familia.

Llegó una tormenta con rayos, truenos y agua y los que estaban comiendo recogieron bártulos y se refugiaron con nosotras en el chiringuito de las bebidas. Desde un claro del bosque vimos bajar a los andakanos exhaustos por la dificultad del sendero y el calor intenso, el Andakano guía con fiebre y mareos hizo la bajada guiada por un Ángel protector que lo trajo con cara de “muerto” al bosque de abedules. Allí una vez más la empresa Mejorana salvó la situación con cerveza fresca. Ya repuestos nos fuimos a visitar otras maravillas de la sierra, la primera fue la Covão de Boi donde en un macizo rocoso de forma semi circular un artista local, allá por los años 40 del siglo pasado, esculpió una preciosa imagen de la Virgen que llamó de la Estrella, que protege bajo su manto a los pastorcillos.  Seguimos subiendo con los coches hasta el pico “La Torre”, el punto más alto de Portugal continental, donde se encuentra la estación de esquí con todas sus instalaciones y parafernalia de esos lugares de recreo y ocio.

Teníamos pensado ir hasta el pueblo de Govilha, donde María y Enrique estuvieron por la mañana, para ver su bonita iglesia revestida de azulejos de finales del siglo XIX, pero el tiempo no dio para más y nos volvimos a Manteigas para descansar antes de salir para la cena otra vez en el restaurante A Cascata.

Viernes 17 Último sendero programado, que prometía ser espectacular y así fue, pues se trataba de encontrar en sendero de madera acoplado a la salvaje garganta del río Mondego, después de haber sido embalsado a su paso por la estación hidroeléctrica, es un proyecto más amplio del que solo hay realizado el tramo más difícil pero muy seguro, con una bajada de miles de escalones, ajustados a las rocas, el desvío que va a una cascada paradisiaca, tiene 114 escalones, el total nadie los contó. El conjunto parecía una obra más bien china que portuguesa, por el que íbamos muy cómodos, pero en un punto se acabó la pasarela de madera que siguió por un sendero de tierra que nos llevó hasta un pequeño pueblo con una terraza sombreada de una ventita de paso muy atractiva, allí nos sentamos agotados por el calor hasta reanimarnos con cerveza fresca. Viendo la pinta que tenía el presinal, los conductores más jóvenes tuvieron la generosa iniciativa de hacer ellos la subida de las escaleras a pleno sol y venir con los coches al pueblecito, donde terminamos comiendo bebiendo y descansando hasta las 5 de la tarde. Por fin dejamos el acogedor chiringuito regentado por dos hermanos que nos atendieron con silenciosa amabilidad. Ya en Manteigas hicimos compras en el super para la cena en casa, ensaladas, frutas y yogures, y con el recuerdo gustamos las poleas de Loli que han cerrado tantos días de convivencia en el pasado. Encarnita que se sentía mal apareció en la cena con mascarilla, había dado positivo en el test, que fueron a buscar a la farmacia, Justo que no se hizo el test también sería positivo pues había estado muy malito el día los Cántaros.

Día 18. Después del desayuno regreso a casa, el personal de la mejorana seguido por el coche de Miguel, desistimos de la visita cultural a Guarda que Enrique había preparado como suplemento y que prometía ser interesante, pusimos rumbo a España y el coche de Enrique y compañía optó por la visita y se fueron para Guarda.

Los dos coches camino de frontera hicimos paradas para descanso y café, una de ellas ya en la provincia de Cáceres para visitar el monasterio Franciscano más pequeño de España, el monasterio de El Palancar, pero como no abrían hasta las 16,30 horas, nos paseamos por el silencioso jardín y comimos en un parquecito de las inmediaciones y seguimos camino. En el Cruce de las Herrerías tomamos café y helados y por fin apareció en el horizonte Sevilla.

Como la vida es cambiante, este fin de curso también ha sido diferente en algunos aspectos, sobre todo nos ha afectado el calor tan inesperado que no contábamos que afectara a la sierra de la buena Estrella portuguesa, pero lo esencial no cambia, y es la amistad que unifica a un grupo de personalidades tan diversas y que se mantiene unido hace ya algunos añitos. Gracias a Dios que nos ha permitido un año más disfrutar de este fin de curso 2022.

Feliz Verano a todos.

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor.

domingo, 29 de mayo de 2022

Circular Castaño del Robledo y Galaroza. 28 mayo 2022

Hoy tocaba el último sendero antes del Fin de Curso 2022. Para esta ocasión se coordinaron Juana y Justo para proponernos este sendero circular que tenía una longitud de poco más de 10 km. y un desnivel acumulado de unos 370 metros. Asistimos Juana, Rocío, Micaela, Alberto, Encarnita y Justo, Joaquín, Lola y José Mª, Enrique G.

Castaño del Robledo es un viejo conocido nuestro porque cuenta con numerosos senderos que discurren entre castañares y robledales, su altitud de 738 metros sobre el nivel del mar le confiere un microclima que hace que tenga unos bonitos paisajes y muchos tipos de árboles. Su casco urbano ha sido declarado Conjunto Histórico, y son de apreciar las “solanas”, las calles empedradas, algunos ventanales y fachadas. Destaca la imponente figura del “Monumento”, iglesia inacabada cuya construcción se inició en 1788 y que pretendía ser la catedral de la Sierra de Aracena; la Iglesia de Santiago El Mayor, construida en dos fases, una en el siglo XVI y otra en el siglo XVIII, en su interior se encuentra el órgano barroco más antiguo de la provincia de Huelva y donde celebró oficios el insigne Benito Arias Montano. La población está dividida en tres núcleos de forma discontinua: El principal, el Castañar y el Calvario. En una de las entradas, que en esta ocasión no recorrimos, se encuentra la original plaza de toros que data de la segunda mitad del siglo XIX. También hay diferentes fuentes y humilladeros. Tiene una gastronomía singular basada en productos del cerdo ibérico, castañas y productos hortícolas de sus destacadas huertas, como las papas del terreno; también crecen amplias variedades de setas. En su momento tuvo su importancia por ser confluencia de caminos a Jabugo, Santa Ana La Real, Alajar, Fuenteheridos y Galaroza.

Dejamos los coches en el barrio del Calvario y comenzamos nuestro camino pasando por el humilladero Cristo de la Verónica, al poco tiempo divisamos a nuestra izquierda los pueblos de Cortegana, El Repilado y Jabugo; como ya sabíamos, al seguir avanzando nos encontramos con un suelo muy erosionado por las aguas torrenciales de dos años antes; llegamos al cruce de los caminos que unen Fuenteheridos y Jabugo, nosotros seguimos dirección Galaroza para al poco desviarnos a la izquierda para subir un repecho de unos 400 metros para observar “el pino de la Atalaya” un gran ejemplar del que se ha desgajado una gran rama que es más un árbol que una rama y donde descansamos y disfrutamos de este fenómeno de la naturaleza. Retrocedimos para continuar con el camino que nos llevaría hasta Galaroza donde desembocamos en la carretera N-433. Caminamos un buen tramo de la carretera sin entrar en el pueblo, hasta llegar a la “calleja” que nos haría retornar; la Ribera de Jabugo estaba prácticamente sin agua pero el sendero tenía abundante sombra que hizo muy llevadero el caminar en estas fechas calurosas. De regreso pasamos por el barrio de El Calvario donde se encuentra la fuente de su mismo nombre y llegamos al restaurante donde Juana había reservado y que ya conocíamos. El almuerzo fue muy natural con exquisitos productos de la tierra y estupenda relación calidad/precio. Luego nos acercamos a la plaza del Álamo, en el centro de la población, para visitar el mercadillo con lo que dimos por finalizada la jornada echando de menos una vez más a los amigos que no han podido asistir.

Enrique Gómez del Moral

miércoles, 18 de mayo de 2022

Circular Laguna de El Portil y Parque de la Norieta. 14 mayo 2022

En esta ocasión Juana nos animó a que nos desplazásemos hasta Punta Umbría para disfrutar de un sendero novedoso. Nos reunimos Juana, Maria Luisa y Enrique C., Mari Trini y Juan Manuel, Joaquín, Encarnita y Justo, Marilen y David, Concha y Damián, Enrique G.

Punta Umbría es un pueblo costero de la provincia de Huelva que se convirtió en municipio en el año 1963 al segregarse de Cartaya. Fue un núcleo marinero de Cartaya y los británicos de la empresa Riotinto la convirtieron en zona de descanso a partir de 1.883, posteriormente el grupo inmobiliario Unión Explosivos Riotinto desmanteló las antiguas casas “inglesas” y se levantaron nuevas urbanizaciones residenciales de forma que la zona urbana se edificó mirando a la Ría, mientras que la zona costera se reservó para área residencia veraniega. La economía actual se basa en las actividades de pesca, turismo y agricultura de regadío.

Nuestro punto de reunión fue en “Old Tavern” de Punta Umbría donde Juana nos invitó a un apetitoso desayuno. Luego nos desplazamos en los coches hasta el inicio del sendero junto a La Laguna de El Portil. Esta laguna de agua dulce es un refugio para aves como los calamones, fochas, garzas, flamencos, patos, cormoranes, etc. y hacen que este humedal, junto con otros en las proximidades, sea un lugar fundamental para la supervivencia de las aves que emigran a nuestra península todos los años. Nuestra ruta pasó rodeando la laguna que está completamente vallada para evitar efectos indeseados por la presión turística. Luego nos adentramos hacia el Parque la Norieta y nos encontramos que en este día se celebraba la Romería de la Santa Cruz. Visitamos la coqueta ermita de la Hermandad de la Santa Cruz y tuvimos ocasión de cambiar impresiones con David, un entusiasta peregrino que aspira en un futuro próximo ser su hermano mayor. En seguida iniciamos el camino de regreso entre los densos pinares terminando de rodear la laguna y saliendo al mirador donde inmortalizamos la visita. La ruta fue de unos 11,5 km. de longitud con escasos desniveles.

De vuelta a los vehículos para desplazarnos nuevamente hasta Punta Umbría, ya que Juana había reservado en el Kiosco Félix el almuerzo, con unas estupendas viandas que previamente había acordado con su dueño y que hizo las delicias de los comensales. El día no acabó aquí ya que Juana nos llevó a dar un bonito paseo por la Ría junto al barrio de los pescadores. Un descanso para tomar un café o un helado en la Avda. de la Ría y regreso a los coches por la céntrica calle Ancha. Muchas gracias Juana por tus desvelos para que todo saliera estupendamente.

Enrique Gómez del Moral

martes, 26 de abril de 2022

Garganta del Guadiamar y cascada del salto del Lobo

El domingo 24 de abril de 2022, con el aire cargado de vítores por el triunfo del Betis y su copa del Rey, 14 andakanos salimos a los verdes campos con nubes blancas para celebrar el evento. Dejamos los coches en el termino de El Garrobo y entramos en un sendero que discurría paralelo al río Guadiamar, que se deslizaba contento con sus aguas recientes entre islotes de praderas y grandes rocas graníticas. La hierba estaba vestida de perlas que brillaban con el sol y eran acompañadas en su belleza por infinidad de flores que hacen que los campos en esta primavera parezcan cuidados por Ángeles jardineros.

El sol brillaba a rachas entrando y saliendo de nubes blancas, que hacía el caminar muy agradable, también los árboles estaban contentos cobijando en sus ramas los nidos de pajarillos que aprenden sus primeras notas.

Por este hermoso paisaje paseamos por senderos estrechos y cómodos hasta llegar a una zona de granito muy abrupta por la que había que caminar con zumo cuidado, era la garganta del Guadiamar que esconde la bonita cascada del salto del Lobo, que por fin descubrimos, un lugar hermoso donde pasamos un buen rato, haciendo fotos, contemplando, meditando o soñando, todo es posible en un sitio así.

Desde allí nos volvimos por los mismos senderos hasta los coches, haciendo una parada para tomar un trago de la bota de Enrique, que tenía el brillo de la copa del Rey en los ojos. Se decidió ir a comer al restaurante Puerto Blanco y guardar los bocadillos para la cena, finalizado el casi banquete con vajilla floreada y servilletas de tela, nos marchamos para casita contentos como siempre que nos reencontramos en parajes hermosos. Feliz Feria de Abril en salud y paz.

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor.

domingo, 3 de abril de 2022

Circular por los pinares de Aznalcázar-Puebla del Río. 26-3-2022

 La madre Tierra sufre heridas provocadas por sus hijos locos de ambición y soberbia, los unos, y de indefensión y pobreza los más. Sevilla está de nuevo envuelta en perfume de azahar, y el campo se viste de verdes tiernos y coloridas flores como cada primavera, y para disfrutar de esas maravillas salimos de Sevilla el sábado 26 de marzo con un sol pálido, y cielo brumoso, 6 andakanos hacia la venta del cruce entre Aznalcázar y Puebla del Río, allí se nos unieron otros tres andakanos, y los 9 empezamos a caminar por los senderos que cruzan esos bosques de pinos reales que como olas verdes se van desplazando por el parque de Doñana hasta encontrarse con las dunas y el mar.

El sotobosque estaba cubierto de jaras y otras cistus, perfumando el aire y alegrando los verdes con sus flores blancas de ojos negros. Fue un paseo tranquilo, fácil y muy agradable, en uno de los tramos el sendero señalado como “botánico” unos paneles indicaban que fauna y flora encontramos en el parque. Volvimos a los coches para ir a comer a la Dehesa de Abajo, donde las cigüeñas blancas y negras han establecido su habitad. Allí nos esperaban Palmira y su hermana Patro que se unieron al grupo para degustar el arroz con pato y otras cosillas en el restaurante del Centro de interpretación de la Dehesa, en una mesa para 12 bajo un toldo en el patio compartimos comida y amistad, y ya descansados y saciados nos fuimos a dar un pequeño paseo a la laguna Rianzuela donde en sus aguas serenas y luminosas por el sol de la tarde, se encuentran miles de patos de diversas especies nadando, buceando o jugando o simplemente viviendo su vida de pato. Allí nos despedimoas y cada uno partió hacia su laguna particular para seguir viviendo la vida que a cada cual le ha tocado vivir, y yo deseo a todos para seguir en ello, salud, esperanza y paz.

Fdo.: Blanca

Andakana Mayor.

domingo, 20 de marzo de 2022

CIRCULAR: NACIMIENTO DEL ODIEL, JABUGUILLO, VALDEZUFRE, Y VUELTA POR EL CAMINO DE LAS GRANADILLAS, SÁBADO 12 DE MARZO DE 2022.

 A pesar de encontrarnos en un año de sequía importante, el pasado sendero se suspendió por el paso de una borrasca que afectaba la zona de nuestro sendero, el mismo que hoy acometemos, pero con cierta preocupación pues hemos entrado por una ventana entre lluvias según nos indicaban las previsiones del tiempo, que es una de las consultas más realizadas desde que nos  invadieron las nuevas tecnologías.

Cargados de ilusión y alegría aparecimos en el punto de encuentro de Sevilla y fuimos conscientes de que, esta vez, los Andakanos estábamos distribuidos por distintos sitios y, en vez de nuestra clásica caravana rodante de salida, los cuatro coches que partirían para el origen de nuestra ruta caminante, saldrían desde distintos sitios. Desde Jabuguillo el de Enrique, donde viajarían con él, María, Paquita y Juan; desde Punta El de Juana, con ella sola como partícipe (valiente, cual si de la de Arco se tratara). Desde Sevilla Justo, que recogía a Mercedes y, la primera de las múltiples alegrías del día, y quizás la mejor, venía con Encarnita que la habíamos tenido ausente de los senderos desde hace tiempo por temas de salud, y finalmente el nuestro, donde viajando conmigo estaban, Mari Trini, Lola y Jose.

Cada coche, como si de una misión secreta se tratara, salió para el punto de aparcamiento  muy bien indicado por Enrique en el desvío hacia Corteconcepción de la carretera hacia Aracena. Por nuestra parte, mejoramos la primera regla cuando se quiere saber algo “preguntar al que sabe”, y lo que hicimos fue ponernos detrás del coche de Justo y seguirlo sin que se alejara (no se nos escapó el detalle de la conducción controlada por Justo para no perdernos y vigilando la velocidad para que “nadie” se me maree en el coche –gracias Justo-).

Al poco estábamos todos en nuestro destino rodante y procedimos a saludarnos con efusión pues cogimos el sendero y nuestro reencuentro con muchas ganas. Nuestro primer destino, el Nacimiento del Odiel, pero me sorprendió la distancia, no más de 50 m. del aparcamiento, es decir, estábamos justo allí. Otro detalle que nos preocupó un poco, es que llegó un autobús con un grupo de senderistas muy grande y pensamos que la ruta del día iba a ser una feria por concurrida, pero esperamos un poco y se marcharon pronto sin que los volviéramos a ver, debieron elegir otro sendero distinto al nuestro, afortunadamente.

Nos ponemos en marcha, ahora de verdad en lo que a caminar se refiere, atravesando un pequeño parque con zonas de juegos para niños y barbacoas para el disfrute de un buen día de campo del que así lo desee y se abre la primera cancela de nuestro camino que no fueron pocas, cuidando,  como siempre, de su pertinente cierre al final del recuento de los asistentes, en este caso 12.

Entramos en una pradera verde a pesar de la escasez de lluvias en esta temporada, con árboles preciosos entre los que destacan encinas de hermosos tamaños, olmos esbeltos que se elevan rectos y orgullosos hacia el cielo y  alcornoques, algunos desnudos de sus bellos ropajes de corcho, pero sin pérdida de porte y majestuosidad que quedaron en nuestras retinas y en las siempre dispuestas cámaras de nuestros fotógrafos –gracias amigos-.

Al poco tiempo, Paquita que se había hecho daño en un pie decidió volverse acompañada de María y quedamos en verlas a nuestro paso por Jabuguillo. Un árbol dañado quizás por algún rayo perdido en alguna tormenta, cortado en rodajas para evitar posibles accidentes, llamó la atención de Juana y se hicieron bromas sobre que se podría llevar alguna de esas ruedas de madera en la mochila o tal vez rodando, para su casa.

Las vacas también quisieron poner su nota de color y fuimos caminando entre ellas a lo largo de las distintas dehesas que fuimos atravesando, una de ellas, un poco más caprichosa quiso saludar con más cariño a Justo arrancando unas carreritas hacia él cada vez que le daba la espalda. Justo le plantó cara y le explicó con contundencia que no podía venirse con nosotros y por fin se marchó. Otra, en cambio, supuso la nota tierna del camino, al estar echada junto a su ternero que, probablemente ahíto, descansaba dormido muy cerca de las ubres de su mamá. El cuadro quedó también inmortalizado por las hábiles cámaras.

Casi sin darnos cuenta, llegamos a Jabuguillo por su parte alta e irrumpimos en la calle donde tienen su vivienda Juan y Paquita y, después de visitar los lavaderos, tuvimos la agradable sorpresa de deleitar unas degustaciones de jamón, queso y alguna que otra chuchería más como aceitunas, patatitas fritas, tomate, etc., regado con buena provisión de cerveza y/o vino, al gusto. Fue tan grato que, antes de despedirnos, alguien, -quizás fui yo-, insinuó que los próximos senderos deberían ser rutas en estrella donde el centro fuera Jabuguillo, para ver si con suerte se institucionaliza este ágape a la mitad del camino. Gracias por vuestra grata invitación queridos andakanos Juan y Paquita.

Continuamos la ruta hacia Valdezufre con el abandono de Juan que se quedó en su casa. Comentamos que este sendero nos recordaba un poco la historia de Ágatha Christie de los diez negritos. Íbamos a ser 14 pero al punto de salida fallaron 2 y quedaron 12, al caminar, 2 se volvieron y quedaron 10, y al pasar por Jabuguillo, 1 se quedó y continuaron 9, esperemos que no hayan más bajas. Triunfadores, irrumpimos en Valdezufre y en Casa Curro, único bar del lugar, fuimos gratamente sorprendidos con unas tapas excelentes y una atención y trato exquisito, aunque se empezaba a encapotar el cielo y un aire fresco iba haciéndose dueño de la calle, por lo que el café y el chocolate de postre que alguien aportó, nos lo tomamos dentro del local. No quiero dejar de recoger aquí que el precio fue bastante ajustado, creo que 6 Euros/persona. -Gracias Enrique por tu siempre buen hacer en estos temas-.

En nuestro peregrinar a través de las múltiples dehesas, nos encontramos con dos ermitas, una era vieja conocida de otros senderos, concretamente ese tramo lo habíamos realizado en dirección contraria; la otra, ¿quizás abandonada?, en cualquier caso cerrada, nos llamó la atención tanto por  el sitio en medio de nada en concreto, sin ningún camino que pareciera dirigirse hacia ella pero en buen estado de paredes y puerta exterior, con su espadaña, campana y dos cruces en su tejado; el agua también reclamó su poquito de protagonismo; hizo su aparición con un discreto chirimiri y en uno de los desvíos del camino, en una aparente pérdida del mismo que luego comprobamos no fue tal, apretó un poco más y se convirtió durante un tramo en una tímida lluvia que luego cesó sin pasar a mayores, pero algunos aprovechamos para calarnos los capotes y/o chubasqueros que dormían en nuestras respectivas mochilas. Con esta ligera inquietud, de que la lluvia arreciara o de que nos hubiéramos despistado un poco del camino, avistamos al fondo los troncos de Juana cual si de la tierra que viera Rodrigo de Triana se tratara y nos tranquilizamos y gastamos bromas con Juana para que definitivamente se animara a llevarse a casa alguna de estas “galletitas” de madera. Al poco, volvimos a abrir la puerta de la cancela primera que atravesamos, esta vez de salida y como la última del día y ya en los coches nos despedimos y fuimos volviendo “cada mochuelo a su olivo”, con la satisfacción de haber hecho un sendero espléndido.

LO MEJOR: CAMINAR JUNTO A VOSOTROS ANDAKANOS.- GRACIAS A TODOS-.

 

Juan Manuel Martínez.

lunes, 14 de febrero de 2022

Circular Fuente del Rey-Camino de Extremadura-Mirador Puerto de los Molinos-Cascada de los Molinos-Fuente del Rey. 12 febrero 2022

Este sendero lo hemos realizado los doce amigos siguientes: Lola y Miguel, Mercedes F., Juana, Lola y Jose, Conchi y Damián, Paquita y Juan, María y Enrique. Aunque la longitud era de 9 km. al final salieron 10 km. La dificultad la podemos considerar moderada por sus desniveles, el piso estaba en buenas condiciones. El día amaneció fresco y con niebla que poco a poco se fue disipando, ideal para caminar. Fue una bonita ruta en la que hemos recorrido zonas con diversas fincas de ganado ovino y porcino, así como granjas con sus pavos protestando al vernos pasar y unas huertas estupendamente cultivadas. Zonas con alcornoques, encinas, pinos, eucaliptos y vegetación de ribera como chopos, sauces, fresnos, etc. Pasado el puerto de los molinos subimos a su mirador donde, a pesar de la niebla, divisamos el embalse de Aracena y la inmensidad de su sierra. En el área de descanso de la Cascada de los Molinos repusimos fuerzas y dimos cuenta de las dos botas de vino. La cascada está sobre un muro que fue la antigua represa de una central hidroeléctrica construida en 1.900 para dotar de luz a Corteconcepción gracias al arroyo de Fuente del Rey que tiene un cauce permanente de agua. Llegaron a existir hasta 17 molinos de rodezno para triturar grano y hacer harina. De regreso a los coches tomamos café en Aracena y saboreamos los mantecados que siempre nos surte el amigo Miguel. Una vez más hemos echado de menos a todos los demás andakanos que no nos han podido acompañar por diversos motivos. Nos emplazamos para la siguiente ruta que será D.m. el 26 de febrero próximo.

Enrique Gómez del Moral